Los Limones presentan su último trabajo en la sala Secretos de Mayorga

Los Limones, El Hombre Gancho, Happening, Orujo de cerveza y la Fiesta Ochentame ponen el punto final al XXV aniversario de la Sala Secretos de Mayorga.

Los Limones: Prece mentira que, más de treinta años después de su creación, Los Limones sigan conservando una frescura envidiable. Algo que grupos más actuales, tras algún que otro bien recibido álbum, han sido incapaces de conseguir.

 

Tras seis años desde la salida al mercado de su anterior trabajo discográfico, ‘Arriba Esas Gaitas’, Los Limones acaban de publicar un álbum flamante en el que muestran como han sido capaces de adaptarse a los sonoridades más actuales. Formación surgida de las inquietudes de cuatro estudiantes de El Ferrol, de los cuales sólo queda Santi Santos líder y vocalista como miembro original, su discografía se resume con este último lanzamiento en trece álbumes de estudio y un buen elenco de éxitos como ‘Te voy siguiendo’, ‘El Tiempo Pasará’, ‘Trenes Sin Destino’, ‘El Canto de la Sirena’ o ‘Ferrol’.

 

13, ese número considerado mágico y maldito a la vez por Santi Santos –cuya fascinación por la numerología se puede apreciar a lo largo de toda la discografía de Los Limones– al cual le rinde un homenaje en este trabajo discográfico compuesto por diez temas inéditos y tres versiones de temas existentes (el anteriormente mencionado ‘Ferrol’, ‘Pueblo Mío’ de José Feliciano y ‘Teño Saudade’ del compatriota Andrés Do Barro). Estos dos últimos, dos músicos que tanto han inspirado la música de Santi.

 

Producido por José Luis Chicote en los estudios Round Sound de Boadilla del Monte, con ’13 limones’ el sonido pop del grupo se actualiza rozando en algunos momentos las nuevas tendencias del electro (‘Ferrol 2013′, ’18 Primaveras’) o de grupos indie (‘Quiero Soñar’, ‘Canción desnuda’). El piano, poco explotado hasta ahora por el grupo, toma un papel protagonista en algunos momentos (‘Almudena’, ‘Quiero soñar’, ‘Eres el mejor’) y comparte protagonismo en otros junto al ineludible pedal steel o las eléctricas.

 

Todo esto algo que no se convierte en una paradoja en absoluto, y es que la banda sigue dando rienda suelta a esas guitarras eléctricas y a ese sonido country rock americano que le caracteriza, aunque en este álbum el gruñido de las cuerdas está en completa armonía con las crecientes complejidades del estudio electrónico. Todo ello en una obra contemporánea, sencilla y con sólo la cantidad justa de sobregrabación para ser más eficaces, sin perder en ningún momento la espontaneidad, y sin someterse a las maravillas electrónicas.

 

Canciones que suenan casi a himnos y unos ritmos y unos sonidos que se yuxtaponen, para hacer un álbum tan abierto que puede cubrir cualquier estado de ánimo, es lo que hacen de él algo tan convincente. Un álbum maduro, sin perder en ningún momento su eterna juventud, hecho por gente que saben quiénes son y lo que quieren hacer. Un trabajo en el cual temas como ’18 Primaveras’, en el que destacan sin ninguna duda los estribillos y los ritmos yuxtapuestos a la par, se mezclan con la melancolía de temas como ‘Quiero Soñar’ o temas más desenfadados como ‘Sinfonía de Limón’. Sin olvidarse de los grandes himnos a su tierra como el rescatado ‘Ferrol’ o ‘Voy a Galicia’.

 

Sin duda nos encontramos ante un álbum con el que la música, la vida personal de Santi y la trayectoria de Los Limones queda resumida en trece canciones. Sólo hace falta oír la letra de otro de los grandes temas del álbum, ‘Cientos de Bares’.