Los hospitales de Castilla y León participan en proyectos europeos de seguridad sanitaria

Los complejos asistenciales de la Comunidad han formado parte, a lo largo de 2014, de diversos proyectos europeos relacionados con la conciliación de la medicación, los listados de verificación quirúrgica y la higiene de manos. 

La Consejería de Sanidad lleva colaborando con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en materia de seguridad sanitaria desde el año 2006. Esto ha supuesto la inversión de 3.343.221 euros en la puesta en marcha de 45 proyectos, cuya meta es la de reducir la existencia de problemas de seguridad en la práctica clínica.

 

El trabajo de Castilla y León en esta materia se concretó, en el año 2012, en la publicación del Plan regional de calidad y seguridad del paciente. Esto ha permitido poner en marcha los medios necesarios para analizar las incidencias asociadas de la atención sanitaria, la actividad quirúrgica y la administración de medicación con el fin de plantear, posteriormente, más de 750 mejoras concretas que impidan que vuelvan a ocurrir.

 

Estas acciones se han consolidado además, en el año 2014, con la participación de los hospitales de la Comunidad en proyectos europeos de calidad que se han centrado, especialmente, en tres áreas: la conciliación de la medicación, el ‘check list’ quirúrgico y la higiene de manos.

 

De este modo el 38% de los centros asistenciales de atención especializada han comenzado ya a desarrollar sus propios programas para garantizar, en el 100% de los casos, que la medicación de los pacientes ingresados está perfectamente conciliada con la que toman en sus casas. Así se evitan las duplicidades y se da continuidad a los tratamientos coordinándolos, asimismo, con los que tendrán que seguir las personas atendidas tras recibir el alta.

 

PROYECTOS DE SEGURIDAD DEL PACIENTE

 

A lo largo de estos años, los 45 proyectos de calidad asistencial en funcionamientos en la Comunidad han buscado siempre prevenir los eventos adversos más graves y frecuentes que surgen de la actividad de los centros asistenciales del Sistema Regional de Salud. La meta final es acercarnos, lo máximo posible, al riesgo cero.

 

Entre las acciones iniciadas destaca la utilización de los listados de verificación en quirófano o ‘check list’, recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este sistema es similar al usado en el sector aeronáutico por los pilotos cuando van a realizar maniobras de riesgo, y permite cotejar la identidad del paciente, el tipo de intervención a realizar, el adecuado funcionamiento de los equipos y la disponibilidad de materiales para poder prevenir, de esta manera, las posibles complicaciones que pueden surgir y actuar en consecuencia. Estos listados se emplean ya en el 64 % de los hospitales de Castilla y León.

 

También se ha generalizado la utilización de pulseras identificativas para los pacientes y del sistema biométrico de identificación neonatal a través de las huellas dactilares. Y se ha insistido en la importancia de la higiene de manos, tanto entre los usuarios como entre los profesionales, para reducir el riesgo de infecciones. Actualmente, el 82% de las camas de los hospitales de Castilla y León cuentan con dispensadores de preparado higiénico de base alcohólica para afianzar esta práctica.

 

Por otro lado, hay que destacar el desarrollo de los proyectos de ‘Bacteriemia y neumonía zero’ en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs). Estas iniciativas han permitido disminuir, en más de un 60%, la incidencia de estas infecciones que prolongan el tiempo de ingreso y aumentan los índices de mortalidad. Desde su puesta en marcha se han evitado más de 550 bacteriemias y 650 neumonías, lo que conlleva que se ha impedido una media de 128 fallecimientos y más de 18.000 días de estancia de los pacientes en las UCIs de la Comunidad.

 

Otras medidas puestas en marcha han estado más orientadas a facilitar un uso más seguro de los medicamentos de alto riesgo, evitar la utilización de medicamentos inapropiados en personas mayores, ayudar a prevenir las caídas y la aparición de úlceras por presión, facilitar la atención de pacientes con alergias al látex, mejorar la transmisión de información entre los profesionales o garantizar la seguridad en el uso de hemoderivados.