Los cazadores creen que la perdiz podría desaparecer en diez años si no se pone remedio

La temporada general de caza cerró este domingo. Muy pocas perdices, mejor las liebres y mucha presencia de corzo y jabalí en la provincia de Valladolid, en caza mayor.

“Si no se pone remedio a este desastre, en diez o doce años la perdiz roja desparecerá en Castilla”. Así de claro es Jesús Hernández Matesanz, delegado provincial de la Federación de Caza. El pasado domingo la temporada general de caza llegaba a su fin y las peores previsiones se cumplían. La estrella de la veda, la perdiz, prácticamente no ha hecho acto de presencia. La liebre, por contra, parece que se va consolidando.

 

Hernández Matesanz echa la culpa a la llegada de las nuevas tecnologías al campo y recuerda que en la mayoría de los cotos, los cazadores han respetado un estricto plan cinegético consistente en reducir los días de caza y cupos restrictivos para ayudar a mantener la perdiz.

 

No ocurre así con los nuevos métodos introducidos en el campo. “Las nuevas tecnologías de siembra, especialmente la siembra directa, o esas semillas blindadas. Las perdices mueren por envenenamiento debido a los insecticidas y las herbicidas”, asegura.

 

El delegado provincial de Caza se queja amargamente de que la recolección se haya adelantado un mes. “Así los pollos no tienen cobertura natural y están a merced de sus depredadores, condenados a muerte”. También el cambio climatológico está haciendo de la suyas, según este experto cazador.

 

“A la sociedad le importa un carajo que haya vida o no en el campo” y responsabiliza de esta situación a “Medio Ambiente y Agricultura”. Insiste: “si los organismos no ponen remedio, la perdiz desaparecerá de nuestros campos; y aquí nadie hace nada; solo denunciar al pobre cazador y ponerle todas las quejas del mundo”, dice el responsable de la delegación provincial.

 

La temporada ha sido “mala”, como ya ocurrió el pasado año. “En mi caso por ejemplo solo he matado una perdiz”. Sin embargo, la caza mayor disfruta de un momento álgido. “Cada vez hay más corzo y jabalí en la provincia”, señala. Es la otra cara de la moneda. La patirroja, la estrella de los campos castellanos, está desaparecida. Una pena.