Los carniceros de Valladolid destacan los “múltiples” controles sanitarios en sus productos

Cárnicas Poniente, un clásico de la carne en Valladolid. JUAN POSTIGO

Aseguran que se trata de un error de la Organización Mundial de la Salud el haber comunicado de semejante manera los posibles perjuicios de la carne procesada.

No están contentos. Ni un poco. Los carniceros y ganaderos de Valladolid –como los de toda España- recibieron este lunes con estupor la noticia de la Organización Mundial de la Salud, en la que se explicaba por medio un estudio que consumir demasiada carne procesada puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de colon. Y es que se trata de una noticia con matices, claro, pero aseguran sentirse perjudicados porque “la gente se queda solo con el titular” de la noticia.

 

“Se trata de una alarma infundada”, asegura José Luis Jambrina, propietario de Cárnicas Poniente. “La carne de vacuno está en cierto modo hoy demonizada, pero lo que se ha hecho con este tema es algo completamente irresponsable”. Estas carnes como las salchichas o carne procesada aumentarían un 18% el riesgo de desarrollar cáncer si se comen al menos 50 gramos diarios, siempre según la OMS.

 

Tampoco se muestra muy satisfecho Felipe González, carnicero y representante de todos los comerciantes del Mercado del Val. “Si realmente la carne que sea tiene algún problema que pueda ser perjudicial, que se prohíba y ya está”, hace ver González, quien considera que “el daño ya está hecho”.

 

“Ahora lo que habría que hacer es sacar un comunicado explicando en condiciones lo que estos supone. ¿Cómo va a ser perjudicial si nosotros mismos comemos también nuestra propia carne?”, explica. Desde La Carnicería del Val, en la calle San Ignacio, prefieren no valorar el comunicado de la OMS. “Que piensen un poco en los demás y después hablen”, aseguran con visible enfado.

 

CONTINUOS CONTROLES

 

Y es que para los carniceros hay un factor crucial para negar la mayor de la Organización Mundial de la Salud, y son los continuos controles a los que somete la carne antes de llegar a la boca del consumidor. “Desde la crisis de las vacas locas, hace ya muchos años, todo está muchísimo más controlado y regulado”, recuerda Jambrina. “A lo largo de toda la cadena, comenzando por los ganaderos y hasta llegar al vendedor, está todo muy regulado para evitar posibles problemas”.

 

Las carnicerías han seguido su habitual actividad este martes. J.P.

 

Algo con lo que se muestra de acuerdo González. “Nosotros, por ejemplo, lo hacemos todo natural. Yo en su día echaba leche y huevo a mis hamburguesas, pero se me comunicó formalmente que tenía que usar huevina. Era algo que no me convencía y dejé de hacerlo”, insiste el encargado del Mercado del Val, en su idea de “prohibir” cualquier producto que pudiera ser perjudicial para el ser humano.

 

“Todos los controles se pasan y se hace todo de manera natural, con ajo, orégano, pimientón y sal. Nada más”. Ahora, la buena noticia es que la vida sigue. De hecho, ninguno hace referencia a que sus ventas hayan descendido o que la gente haya preguntado por ello.

 

“Hoy no he vendido ni una salchicha menos”, ríe González. “Que haya más controles, yo no tengo ningún problema”. Aunque no esté tan seguro, Jambrina también prefiere mostrarse optimista. “Puede que acabe pasando factura”. La Organización Mundial de la Salud deberá dar alguna explicación más, o a eso se agarran los carniceros de Valladolid.

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