Los calígrafos discrepan sobre si el hermano del exjefe de Minas se hizo accionista o no de una empresa del sector

El perito judicial sostiene que la firma es del acusado y dos expertos contratados por la defensa emiten informe contrario

Una de las principales pruebas esgrimidas por las acusaciones en el juicio de cohecho contra el exjefe de Minas de Valladolid entre 2000 y 2004, Maurilio Parrado Castro, un contrato que su hermano Amado, también acusado, habría firmado en 2002 para convertirse en accionista de una empresa del sector bajo, supuestamente, coacciones del primero, no ha quedado finalmente despejada, después de que tres peritos expertos caligráficos en la materia no se pusieran de acuerdo respecto de la autoría de la letra y la rúbrica estampadas en dicho documento.

 

De hecho, la jornada del juicio que se sigue en la Audiencia de Valladolid contra los dos hermanos, acusados de coaccionar a empresarios del sector para que les hicieran socios a ambos de sus mercantiles a cambio de no perjudicarles en la tramitación de concesiones mineras, se ha centrado en tratar de dilucidar si la firma que aparece en un contrato de fecha 16 de septiembre de 2002 y que convertía a Amado Parrado Castro en accionista de la empresa Minería, Ingeniería, Asesoramiento Jurídico S.L, con 564 participaciones sin contraprestación económica alguna a cambio, responde a una simple imitación o fue estampada por el interesado.

 

En días anteriores, el propio aludido negó haber suscrito contrato alguno, mientras que el exjefe de Minas aseguró haberse enterado de tal documento a lo largo del procedimiento, versiones que la Sala tendrá que confrontar ahora con tres periciales distintas, la aportada por un experto calígrafo designado por el juzgado y otras dos emitidas por dos peritos de la defensa, con la particularidad de que mientras el primer informe atribuye a Amado la firma, sin ningún género de duda, las otras dos periciales entienden que se trata de una simple imitación.

 

En el caso de que el tribunal diera por bueno el primer informe quedarían probadas la supuestas prácticas mafiosas del entonces responsable de Minas y su hermano, a las que tendría que haberse plegado, entre otros, el empresario Julio César Valle, principal acusador de los Parrado Castro, para evitar la paralización de sus proyectos, mientras que en caso de que la Sala validara la pericial de las defensas planearía sobre el caso una supuesta conspiración de algunos empresarios del sector contra los dos acusados.

 

PETICIÓN DE CAREO ENTRE PERITOS

 

La confrontación de uno y otros informes llevó incluso al Ministerio Fiscal a solicitar un careo entre peritos, petición finalmente rechazada por la Audiencia Provincial tras advertir, en palabras de su presidente, que tal posibilidad no está regulada procesalmente.

 

La jornada, reservada a la prueba pericial, contó también con los informes de distintos técnicos encaminados a determinar el alcance económico de los perjuicios que la conducta supuestamente delictiva de Maurilio Parrado, desde su cargo, infligió a tres empresas personadas en la causa como acusadoras particulares, Gracalsa, Álvarez Fray y Julio C.Valle Feijoo y Minas S.L, cifrados en 230.000, 968.000 y casi 57.000 euros, respectivamente, cantidades que reclaman a los imputados.

 

El juicio entrará probablemente el viernes en su última sesión, con la finalización de la prueba pericial y la presentación de los informes de las partes.   

 

Con carácter provisional, Maurilio Parrado Castro y su hermano Amado se exponen a penas de entre seis y dos años de prisión, respectivamente, el primero por delito continuado de cohecho, falsedad en documento oficial y negociaciones prohibidas a funcionarios y el segundo como cooperador necesario en el primero de los delitos citados