Los bares musicales de Valladolid, satisfechos “a medias” con la vuelta a los escenarios

Jaime Fernández, José Julian Gómez y Javier León De la Riva, tras anunciarse el regreso de las actuaciones en bares musicales a Valladolid. A.MINGUEZA

Su representante, José Julián Gómez, cree que “han quedado flecos por limar” en el número de locales autorizados o en el nivel de decibelios, aunque exculpa al Ayuntamiento.

Primeras reacciones a la autorización de la Junta de Castilla y León para el regreso de las actuaciones en bares musicales de Valladolid, que entrará en vigor a partir del 1 de enero. Los primeros en manifestarse han sido, como era lógico, los propios establecimientos que, en boca de su representante José Julián Gómez, ha calificado el cambio de Ley como buena “a medias”.

 

“Llevamos tres años detrás de ello, de momento esto es mejor que nada”, comenzó explicando a los medios. “Ahora las limitaciones que tenemos son por Medio Ambiente, reconocemos que la normativa de ruido es importante. El Ayuntamiento solo ha hecho lo que dice la Ley”. El propio Consistorio informó en la mañana de este martes que habrá que cumplir ciertas normas de seguridad y ruido, con duras sanciones para aquellos que se las salten. “Evidentemente todo lo que sea sumar y que venga público es mejor”.

 

A la pregunta de si los 173 locales que contarán con esta autorización para poder montar los espectáculos, Gómez no se inclinó por la respuesta directa, si bien su tono dejó claro que podrían haberse incluido más en este censo del Ayuntamiento de Valladolid. “¿Si son suficientes o no? No soy quién para decirlo”, atajó. “No es tan fácil como parece. Está bien porque tampoco pueden hacer otra cosa, pero no es tan fácil. Hay flecos que limar”.

 

¿Qué flecos? ¿Qué podrían haber hecho mejor Ayuntamiento o Junta de Castilla y León? “No puedo explicarlos”.

 

En todo caso, el representante de los bares musicales quiso dejar patente que no ven al Ayuntamiento como culpable de que esta Ley haya quedado a medias. “Estamos de acuerdo con las normas de seguridad, no es lo mismo una primera planta que un sótano donde puede haber más peligro. En cuanto al limitador de decibelios, también es lógico que exista”. En principio, la limitación se queda en 90 decibelios.

 

Otro de los grandes males aparece en el quebradero de cabeza que supondrá a los establecimientos el llamar al técnico de Medio Ambiente para revisar que el limitador esté en orden en todo momento y que se cumplan todos los requisitos. “La gente tiene miedo. Imagina que se te estropea un altavoz. No puedes cambiarlo sin avisar de nuevo al técnico porque ese que pones es ilegal. Ese es el miedo”, concluyó Gómez. La única realidad, a día de hoy, es que a partir de este jueves la nueva Ley entra en vigor, aunque sea con algo de incertidumbre en el ambiente.

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