Los árboles más viejos crecen más rápido y almacenan más carbono a medida que envejecen

En un hallazgo que anula la visión convencional de que los grandes árboles viejos son improductivos, un grupo internacional de científicos determina en un artículo publicado este miércoles en 'Nature' que en la mayoría de las especies, los árboles más grandes aumentan sus tasas de crecimiento y secuestran más carbono a medida que envejecen

Estos expertos informan de que el 97 por ciento de 403 especies tropicales y templadas crecen con mayor rapidez de lo que corresponde a su edad.


Los investigadores, dirigidos por Nate L. Stephenson, del Servicio Geológico del Centro de Investigaciones Ecológias del Oeste, en Estados Unidos, revisaron los registros de estudios de los seis continentes. Sus conclusiones se basan en mediciones repetidas de 673.046 árboles individuales, algunas de las cuales se remontan a hace más de 80 años.

Este estudio no habría sido posible, según el doctor Mark Harmon, de la Universidad Estatal de Oregón y uno de los autores del trabajok, sin registros a largo plazo sobre el crecimiento de árboles individuales. "Fue notable cómo hemos sido capaces de examinar esta cuestión a nivel mundial, gracias a los esfuerzos sostenidos de muchos de los programas y de los individuos", destaca.

El extraordinario crecimiento de algunas especies, como el fresno de montaña australiano, también conocido como eucalipto ('Eucalyptus regnans') y la secuoya de la costa ('Sequoia sempervirens') no se limita a unas pocas especies, según los investigadores. "Más bien, el rápido crecimiento de los árboles gigantes es la norma global y puede superar los 600 kg (1.300 libras) por año en los individuos mayores", escriben.

"En términos humanos, es como si nuestro crecimiento sólo siguiera acelerándose después de la adolescencia, en lugar de disminuir", puso como ejemplo Stephenson. "En esa medida, los seres humanos podrían pesar media tonelada en la edad adulta y más de una tonelada al momento de la jubilación", añade.

El informe incluye estudios del noroeste del Pacífico. Los científicos midieron el crecimiento del abeto de Douglas, el abeto del oeste, la picea de Sitka, el cedro rojo occidental y el abeto. Bajo los auspicios del Centro de la Institución Smithsonian para la Ciencia Forestal Tropical, Thomas y sus colegas de África establecieron un centro de investigación forestal de 123 hectáreas en Camerún en 1996 y midieron el crecimiento en alrededor de 495 especies de árboles.