Los animales también hacen oposiciones a santo en Valladolid

Uno de los perros que asistieron a la bendición de San Antón en la Iglesia del Salvador. A.MINGUEZA
Ver album

Decenas de perros, gatos e incluso un hurón se han dado cita este sábado por la mañana en la parroquia del Santísimo Salvador para recibir la bendición de San Antón.

"Que se escuche a los perros ladrar, porque hoy es su día". Las palabras de José Heras, sacerdote en la Iglesia del Salvador de Valladolid, este sábado no eran las habituales, no hay duda, o al menos no se puede decir que se escuchen todos los días. No era para menos. La festividad de San Antón había congregado otro 17 de enero a decenas de animales, la mayoría perros, para recibir su bendición anual.

 

La imagen junto al altar era cuanto menos pintoresca. Perros grandes, pequeños, medianos, castaños, negros, blancos. "¡Guau, guau!". Las mascotas parecían responder al sacerdote durante sus alabanzas, algunos con más o menos nervios que otros. Pero no eran los únicos. Hámsters en sus correspondientes jaulas, gatos y hasta un hurón también querían dejar patentes sus intenciones de santidad.

 

Pese a la buena fe del acto, hubo quien decidió reprender con un par de ladridos a algún compañero cercano. “¡Gr, guau!”, increpó un cocker de manera valiente a otro compadre de mayor tamaño.  La 'bronca', gracias a los correspondientes amos, no fue a más.

 

 

"¿Os habéis dado cuenta del silencio que ha habido durante la bendición?", pregonó el padre desde el altar. Lo cierto es que no existió tal, pero el sacerdote estaba dispuesto a seguir el chiste ante tan pintoresca situación, al mismo tiempo que un pequeño chihuahua, en manos de su dueña, le pegaba un lametazo en la cara. Este año quizá el gran ausente fue el gran dogo alemán que hasta ahora no había fallado nunca, quizá por que en esta ocasión tocase visita al veterinario.

 

El momento de comulgar fue el summum del acto. Todo un recinto hasta arriba, con su animal al lado, se dirigió hacia el padre para el final de la misa. Era el momento de salir a las puertas para que los animales terminaran de tomar el protagonismo con los ‘hisopazos’, curiosa manera para llamar a las bendiciones con agua bendita que recibían las mascotas con una rama para tener un buen año.

 

Todos acumulados al mogollón a la puerta del santo lugar, incluido un simpático gato encaramado al cartel de la iglesia, todos fueron recibiendo las gotas que les auguran pasar de forma feliz el 2015, unos con mejor recibimiento que otros. Ya pueden seguir siendo los reyes de la casa hasta el próximo 17 de enero.