Los afectos y desafectos de Rosa Valdeón

Rosa Valdeón.

Con la dimisión de la vicepresidenta de la Junta de Castilla y León ha florecido la cara más amarga de la política envuelta en un disfraz de traición.

Sobre la dimisión de Rosa Valdeón ya se ha contado casi todo. Desde el relato del incidente en la carretera pasando por el control de alcoholemia y las consecuencias de unas horas nefastas que han frenado la carrera política de una mujer a la que la vida no le ha dado tregua.

 

Rosa Valdeón se ha enfrentado a numerosas vicisitudes personales que han forjado en ella una personalidad especial. Sincera y directa, detrás de su imagen pública apenas se esconden aristas sin pulir. No necesita ningún tipo de disfraz y, quizá, caminar tan descubierta en el embarrado mundo de la política le ha creado más de un problema sin intención de generarlo. 

 

Valdeón ha dimitido. Objetivo cumplido para muchos que la contemplaban como un evidente obstáculo en el camino abierto de la sucesión. Objetivo cumplido, también, para aquellos que conocían su percance desde la tarde del viernes y que acudieron al cuchicheo de pasar la voz para utilizar esa información como estrategia. Esto, qué pena, forma parte del lado más ruin de la política donde hay que diferenciar entre adversarios y enemigos teniendo en cuenta que estos últimos suelen pertenecer a tu mismo partido.

 

Rosa Valdeón era perfectamente consciente de la gravedad de una situación que le obligaba a dimitir. Primero reconoció ante la prensa todos los hechos y ofreció su versión; minutos después le dijo a Herrera que había llegado su final como consejera y vicepresidenta. El presidente quiere que mantenga su escaño en las Cortes pero, ¡ay la política!, desde su partido en Zamora también le piden que se vaya. Curioso pago para una persona que, muy a su pesar, interrumpió su escalada política en la Junta para conquistar la Alcaldía zamorana en dos ocasiones, la segunda por mayoría absoluta. Hoy, el PP ni está ni se le espera en Zamora donde gobierna Izquierda Unida y aquellos que en su día urdieron el plan en el partido para apartar a Valdeón de la carrera regional son los mismos que piden su salida de las Cortes.

 

Sería culminar la traición mantener el nivel de presión para que también entregue su acta de Procuradora regional; las Cortes de Castilla y León no son precisamente el mejor ejemplo de rectitud política pues allí, entre otros, se alojan auténticos dinosaurios de vuelta de todo, alcaldes que acumulan dos sueldos o instigadores a la sombra de un hipotético futuro mejor como auténticos profesionales del "qué hay de lo mío". Rosa Valdeón está en el paquete de los que dignifican la política. De los que merecen, de verdad, ocupar un escaño. 

 

De momento, Herrera ha hablado desde su silencio. El relevo de Rosa Valdeón se interpreta con los tres nombres que ha designado para asumir sus funciones. Tres nombres y una conclusión: el presidente se ha refugiado en su entorno de máxima confianza, al que pertenecía Valdeón. Herrera no ha querido experimentar ni contemplar otros escenarios. Conoce perfectamente todas las claves de este guión con tintes cainitas. 

 

El futuro no está escrito aunque algunos quieren trazar su propia versión en función del interés más inmediato. Es curioso, o no, contemplar la evolución de Martínez Maillo. Aupado a la política nacional por esa conexión amistosa Ayllón-Rajoy, el número tres del Partido Popular recibió ese goloso premio de la notoriedad pública despúes de su fracaso como presidente del PP en Zamora. ¡Ay, la política! No solo perdió de manera abrumadora la alcaldía de la capital, sino también aquellas emblemáticas como Benavente o Toro. Pero ahí está. Hoy, las miradas de reojo se dirigen hacia los movimientos que comenzaron en la tarde-noche del viernes y muy pocos en el entorno que conoce las entrañas de eso que llaman poder duda de la prolongada sombra de MM y sus conocidos aplaudidores en todo este caso.

 

"Es muy probable que nadie aprenda nada en absoluto, a menos que primero aprenda humildad", decía Edward George Bulwe-Lytton. Para muchos políticos del PP en la Comunidad esto es improbable. Sin restar una porción de gravedad al incidente en la carretera y la tasa de alcoholemia, por las razones que fueran, a estas alturas del caso la balanza de apoyos que ha recibido Rosa Valdeón pesa más desde el bando de los adversarios. Claro, los enemigos son eso, enemigos.