Los actos vandálicos causan nuevamente la rotura de uno de los ventanales del patio de Las Tabas

Un grupo de jóvenes provocó el pasado fin de semana la rotura del cristal de uno de los grandes ventanales del patio interior del actual Centro Comercial de Las Francesas conocido popularmente como 'patio de Las Tabas', en un hecho que, como ha recordado uno de los encargados de la Conserjería, "no es nuevo".
 

Fue a última hora de la tarde del pasado sábado cuando una mujer que cruzaba este emblemático espacio de la ciudad observó cómo un grupo de "unos cinco chavales" rompía una de las lunas que separan el claustro del espacio central, que data del Siglo XVI y que formaba parte del convento de Santa Cruz, perteneciente a las Comendadoras de Santiago, y conocido popularmente como de 'Las Francesas'.

 

El conserje ha explicado que cuando se tuvo conocimiento del hecho ya había pasado bastante tiempo desde el acto vandálico, por lo que ni siquiera se avisó a la Policía Municipal que, no obstante, no tiene competencia en el patio pues se trata de un espacio de titularidad privada, pese a que es utilizado por numerosos peatones que lo cruzan mientras está abierto, desde primera hora de la mañana hasta las 23.00 horas.

 

Como ha explicado el empleado de la Comunidad de Propietarios, esa circunstancia motiva que, sobre todo los fines de semana y más si cabe con mal tiempo, varios grupos de jóvenes se queden en el interior del patio para pasar el rato, pero también para comer y beber productos adquiridos en el supermercado situado en el centro comercial de Las Francesas.

 

Los encargados de la Conserjería y el mantenimiento ya están "acostumbrados" a recoger desperdicios en el patio, pero en ocasiones los chavales van más allá y dañan algún elemento del mismo, como ha ocurrido en este caso o arrancan alguna de las piedras o tabas que forman el artístico dibujo del piso.

 

Hace unos pocos años, como relata el conserje, un "toxicómano" rompió varias de las lunas y, ahora, ha sido sólo una. Sin embargo, los empleados sólo pueden recoger algunos de los cristales que quedaron sobre el piso del claustro --la mayoría cayeron hacia el espacio interior-- y colocar una valla de obra para evitar que nadie acceda dentro.

 

El motivo es que este pequeño espacio con vegetación, últimamente poco cuidada, pertenece a un sólo particular y no a la Comunidad de Propietarios, como sucede en el caso del corredor y de las tabas, que son titularidad de los propietarios de los locales. De hecho, hasta hace unos años, el patio interior del claustro funcionaba como expositor de vehículos o como terraza de un establecimiento hostelero.

 

Otro problema recurrente para los conserjes es el deterioro de las piedras y tabas del piso que presuntamente también han provocado algunos vándalos. "Hacemos lo que podemos, hemos puesto chapas sobre los huecos que han quedado y todas las piezas que encontramos quitadas las guardamos para si alguna vez se arregla", ha explicado el trabajador.

 

De hecho, el pasado año los vecinos y comerciantes ya expresaron públicamente sus quejas en la prensa local por la falta de apoyo de las instituciones para el cuidado de un espacio emblemático que figura en varias guías turísticas sobre la ciudad vallisoletana.

 

No obstante, la Junta de Castilla y León advirtió, en respuesta, de que el pavimentado de este claustro era responsabilidad de la Comunidad de Propietarios, si bien manifestó la disposición de colaborar en las tareas de mantenimiento.