Leandro, triunfador en Toro, pero con cornada en el muslo izquierdo

Leandro, con las dos orejas. JAVIER LORENZO

El diestro, que se terminó llevando dos orejas de un público generoso, tuvo que ser atendido en la misma plaza y fue posteriormente trasladado al hospital vallisoletano del Sagrado Corazón de Jesús.

CORNADA:

 

Herida de dos trayectorias, que ha llegado a afectar a los músulos de la cara interna del muslo izquierdo con desgarro en zona superficial. Tras ponérsele un drenaje y limpiar la herida, fue trasladado al Hospital Sagrado Corazón de Jesús en Valladolid.

El diestro vallisoletano Leandro, gran triunfador de la tarde en la corrida concurso celebrada este jueves en la localidad zamorana de Toro, ha sufrido una cornada en su muslo izquierdo cuando toreaba a su segundo toro de la tarde, un hastado de El Pilar, y que le ha impedido salir a hombros al tener que ser operado en la misma plaza.

 

Tras haber dado una vuelta al ruedo en su primero, Leandro quiso poner toda la carne en el asador. El de El Pilar, muy soso y parado, le avisó en una ocasión y fue en un descuido del diestro cuando el astado lanzó un derrote certero sobre el muslo del vallisoletano, incidiéndole una pequeña cornada, con la mala fortuna de que resultó en el mismo lugar en el que ya había sufrido dos percances.

 

Un banderillero enseguida le efectuó un torniquete y Leandro, muy relacionado con la localidad toresana, pudo acabar su meritoria labor y pasaportó de una buena estocada a su enemigo, a lo que el público, muy cariñoso, le premió con dos orejas. El vallisoletano, acto seguido, fue intervenido por el quirófano móvil en la propia plaza de toros de manera satisfactoria, para después ser trasladado al hospital vallisoletano del Sagrado Corazón de Jesus, donde se le revisó la intervención y se comprobó que todo estaba en orden.

 

Junto a Leandro hicieron el paseillo el salmantino Javier Castaño, que obtuvo un apéndice del cuarto toro de la tarde, con la divisa de El Puerto de San Lorenzo, que a la postre fue elegido el mejor astado de la tarde. El sevillano Manuel Escribano, voluntarioso y variado en todos los tercios, cortó una oreja a cada uno de sus oponentes.

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