Lauki y Dulciora revolucionan Valladolid para que no les “desmonten el chiringuito”

Centenares de manifestantes a su paso por las calles de Valladolid. E. TEJEDOR
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Miles de personas desfilaron desde la fábrica de productos lácteos hasta la Plaza Mayor este sábado, como medida de presión para evitar el cierre de las dos empresas.

“Esperemos que esta manifestación sea como las negociaciones, primero con lluvia y luego con sol”, comenzaba este sábado a mediodía, ya en la Plaza Mayor, el presidente del Comité de Empresa de CCOO de Lauki, José Manuel González. Tras de sí, quedaba una larga ristra de reivindicaciones, de protestas, de desacuerdos. La empresa láctea, junto a los trabajadores de Dulciora y Printolid, están dispuestos a todo para evitar que sus factorías se vayan a pique, y así lo hicieron ver por las calles de Valladolid en una macromanifestación que acogió a más de 2.000 personas.

 

Y vaya si lo vieron las calles de la capital del Pisuerga. Todo comenzó a las puertas de la fábrica de Lauki, ese lugar que ya se ha convertido en habitual de protesta para todos los empleados del sector lácteo. El tiempo desde luego no era el mejor. De hecho, la inclemente lluvia parecía llevar la contraria a los cientos y cientos de trabajadores que, en todo caso, no dieron un solo paso atrás. Al contrario.

 

“En estos momentos de crisis es esencial exigirles a las distintas administraciones que pongan en el centro de su acción política a las personas, especialmente a las que han perdido y en el caso que hoy nos congrega aquí, que tengan visos de perder sus puestos de trabajo”, leyó González en su manifiesto. Y así fue. Todas esas almas congregadas recorrieron la Avenida de Palencia, Torrecilla, Angustias, Fuente Dorada y arribaron a la Plaza Mayor. Por lo suyo. Por lo que consideran justo.

 

“No se debe permitir que las grandes multinacionales expolien nuestro capital humano, obtengan ingentes beneficios, desmonten el chiringuito y desaparezcan sin más”. Palabras que se repitieron en las cabezas de los manifestantes mientras recorrían las calles de Valladolid, conscientes de que su futuro y el de sus familias está en juego. Mientras todo avanzaba, el cielo comenzaba a clarear.

 

“Vamos a trabajar en todos los frentes, para revertir esta situación y para ello, fomentaremos el impulso que haga confluir a todas las fuerzas necesarias para conseguir nuestro objetivo, no al cierre, no a las deslocalizaciones y sí al mantenimiento de los puestos de trabajo de Lauki en Valladolid”, siguió el representante sindical, megáfono en mano en la céntrica plaza de la ciudad. Y faltaba el final.

 

“Exigimos con notoria y pública firmeza que el grupo Lactalis reconsidere su anunciada decisión, adopte una actitud socialmente responsable y comprometida con nuestra Comunidad, con trabajadores y ganaderos”. Esa es la palabra, responsabilidad. Y es que Valladolid no puede permitirse el lujo de decir adiós a varias empresas que han demostrado ser viables.

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