Las trabajadoras de la Cámara Agraria de Salamanca, sin cobrar 18 meses después

Aurelio Pérez, ex presidente de la Cámara Agraria de Salamanca (Foto: Chema Díez)

Las afectadas reclaman a la Junta de Castilla y León que acelere el proceso de disolución de las entidades y que tome cartas en el asunto para abonar la cantidad adeudada que asciende a cerca de 70.000 euros.

Y 18 meses después, las tres trabajadoras de la Cámara Agraria de Salamanca siguen sin haber visto ni un euro de la deuda que mantiene este organismo y que asciende a casi 70.000 euros. Ante esta situación, reclaman a la Junta de Castilla y León que acelere el proceso de disolución de esta institución para indemnizarlas con el pago pendiente tras la extinción (no oficial) de la misma.

 

Así las cosas, desde junio del año 2014, la Cámara Agraria de Salamanca no ejerce ningún tipo de función, aunque desde la dimisión de Asaja en junio de 2012 por falta de presupuesto, este organismo carecía de cualquier tipo de utilidad.

 

No en vano, el entonces autoproclamado 'salvador' de la Cámara Agraria, Aurelio Pérez, asumió las funciones de presidente en una Comisión Gestora para ganar las elecciones en enero de 2013 y dilapidar el patrimonio de la institución hasta junio de 2014 con el fin de saldar un agujero provocado por él mismo.

 

En junio de 2012 y con la dimisión del entonces presidente, Vicente de la Peña, no había deuda y menos de dos años después y a pesar de haber vendido gran parte del patrimonio, el déficit se aumentó hasta los 140.000 euros actuales y con tres trabajadoras sin cobrar desde hace 18 meses.

 

El pasado 17 de septiembre de 2015, Aurelio Pérez y el resto de directivos presentaron su dimisión dejando a la deriva a la institución, tras no haber fructificado el acuerdo de 'regalo' del patrimonio de la Cámara Agraria al Ayuntamiento de Salamanca a cambio de la cesión de espacios para reuniones y a pisos de protección oficial y asesoramiento inmobiliario, cláusula más que extraña en un acuerdo que no pretendía dejar beneficios en el campo salmantino.

 

Tal es así que la situación de incertidumbre ha llegado al punto de que ha sido el último presidente de la Cámara Agraria de Salamanca el encargado de firmar su defunción, generando una deuda de 140.000 euros y dejando sin cobrar a tres trabajadoras por las que no ha dado la cara en este tiempo. Y, mientras tanto, el patrimonio sigue en el aire ante la tardanza en disolver de manera oficial un orgamismo más que 'muerto'.