Las tiendas vallisoletanas de cigarros electrónicos, indignadas con la última decisión del Gobierno

Aseguran que la prohibición de estos cigarros para colegios, administraciones públicas y transportes es “mero afán recaudatorio de los impuestos del tabaco”.

Las reacciones a las palabras de la ministra de Sanidad, Ana Mato, de este miércoles en las que asegura que se prohibirá el uso del cigarro electrónico en ciertos lugares como los colegios, hospitales o transportes públicos no se han hecho esperar. Las diferentes tiendas de estos cigarrillos, que dejan claro que su producto ha hecho desaparecer el término de fumador pasivo, aseguran que es una medida por puro afán recaudatorio del Gobierno a través de los impuestos del tabaco normal.

 

¿Por qué? “Este dinero recaudado por los impuestos del tabaco va para el Gobierno, y como el consumo ha descendido este año y los cigarros electrónicos son un peligro para lo que ellos recaudan, nos ponen trabas para que la gente continúe fumando y ellos recauden”, aseguran desde la vallisoletana tienda de Vanité, en la Calle Atrio de Santiago.

 

Los vendedores de este producto se sienten así perjudicados por una futura medida que aseguran no tendrá mucha repercusión, ya que estos cigarros no perjudican en absoluto a aquellos que están cerca del fumador en cuestión, a los que normalmente se acostumbra llamar como fumadores pasivos.

 

“Es el método perfecto para que la gente deje de fumar y eso no gusta al Gobierno. Por ejemplo, tenemos un cliente que está dejando de fumar y en una semana ha pasado de comprar producto con concentración de nicotina nivel 24 al 18”, explican en Vanité. Y es que el vapor que expulsan estos tubillos que funcionan a batería pueden contener o no nicotina, pero al expulsarse vapor y no humo no contaminan en ningún caso a terceros. “Si la gente deja de fumar, significa menos dinero para ellos”.

 

Aunque en esta tienda de cigarros electrónicos no lo consideren así, es evidente que ahora que el invento está de moda la figura del fumador como tal podría estar en peligro de extinción.

 

Otra de las críticas del Gobierno, en boca de la ministra Mato, no es otra que el mal ejemplo que podría implicar para los niños el ver a un adulto fumando en un hospital o en el autobús. Algo que en estas tiendas aceptan con ciertos reproches, como dejan patente en Vapsmoke.

 

“Si hablamos de dar ejemplo, ¿acaso no hay otros estímulos peores para los niños, como que se vea a gente con el cigarro en la televisión o con la copa de alcohol? Es evidente que esa razón que dan es algo socorrido, simplemente no quieren perder los impuestos del tabaco”, explican en el establecimiento de la Calle Regalado.

 

En Vapsmoke van incluso más allá. “En Bulgaria, Rusia, Francia, Reino Unido... En muchos países hay estudios que dejan claro que unos cuatro o seis meses vapeando –término que sustituye al fumar para los cigarros electrónicos- corresponden a un cigarro normal. Lo que pretenden es que, dentro de un tiempo, solo se puedan vender en farmacias, donde ellos también sacarán dinero de impuestos”, aseguran.

 

Vista la prohibición que se llevará a cabo desde Sanidad, este paso parece solo el principio de una batalla que puede enrevesarse hasta términos mucho mayores, algo que solo el tiempo, que juega a favor de estos cigarros electrónicos que se están poniendo de moda, acabará decidiendo.

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