Las obras de Poniente avanzan sin prisa, pero sin pausa

Se espera que el trabajo de traslado del Mercado del Val termine para finales de agosto, si bien los comerciantes no se instalarán hasta después de las Fiestas.

Sin prisa, pero sin pausa, dice el refrán de la tortuga. Así progresan las obras de traslado del Mercado del Val a la Plaza de Poniente, visiblemente más avanzadas a cada día que pasa desde que dieran inicio hace poco más de un mes. En el plan se dejaba patente que durarían hasta finales del presente mes de agosto, por lo que todavía quedan al menos otras tres semanas de trabajo, si bien todo va según lo previsto y no hay ningún tipo de retraso.

 

Poco a poco las planchas que forman las paredes del provisional edificio quedan armadas y soldadas, se intuyen los huecos que darán paso a los pequeños locales y los futuros accesos al centro son ya visibles por dos de las puertas del parque de Poniente.

 

Tema aparte es la Librería Relieve. Pendiente todavía de su derribo, espera completamente vacía que llegue la hora en que los obreros tengan el visto bueno para echarla abajo, algo que harán más pronto que tarde. No está estorbando la obra, aunque probablemente sea el único “pero” que se le puede poner a la buena marcha del trabajo.

 

LOS COMERCIANTES

 

Por otra parte están los comerciantes del Mercado, deseosos ya de que la construcción llegue a su término y puedan trasladarse cuanto antes. “Ahora mismo estamos sin novedades, seguimos en el proceso de que el juez de lo contencioso nos diga si es legal o no que nos movamos, aunque se espera que diga pronto que sí. Tenemos que seguir adelante con nuestros negocios y no podemos esperar más, dada la situación que tenemos en el Mercado del Val”, confiesa Felipe González, representante de todos los comerciantes.

 

“Creemos que va a quedar una cosa bonita, que va a gustar, aunque es demasiado pequeña por las demandas que pusieron los ecologistas”, continúa explicando. “Ha habido que reducirlo 200 metros de lo previsto, que hubieran sido los necesarios para que los clientes tuvieran pasillos amplios y pudieran circular a gusto. Han quedado algunos de solo dos metros”.

 

Los comerciantes siguen por ahora trabajando donde siempre, aunque ya empiezan a estar cansados de hacerlo en un sitio que consideran deficiente. Lo cierto es que la actual imagen del Mercado es algo llamativa, con muchas tiendas cerradas y un aspecto desolador en algunos pasillos, como también reconoce Felipe. “Cuando nos traslademos la imagen va a cambiar totalmente, la que estamos dando ahora mismo es pésima. De 114 locales que éramos estamos abiertos 35, casi un 70% menos. Queremos marcharnos cuanto antes”.

 

Eso sí, también asegura que, a pesar de que las obras vayan sin retraso en Poniente, la mudanza no tendrá carácter inmediato cuando acaben. “Habrá que esperar hasta después de Ferias para iniciar el traslado, no sería buen momento para moverse cuando hayan empezado. Hay mucha gente y mucho lío en el centro para ello”.