Las monjas de clausura... en realidad no lo eran. ¿Por qué?

Una investigación de la Universidad de Oviedo revela que era frecuente que las monjas no respetaran la clausura. "Salían habitualmente para visitar a su familia o confirmar donaciones al monasterio, y también entraban laicos a las zonas de recogimiento".

Un proyecto de investigación, en el que participa la Universidad de Oviedo, desmonta algunos de los tópicos más extendidos vinculados a la vida monástica de las religiosas en los reinos peninsulares durante la Edad Media.

 

Según ha informado la Universidad de Oviedo, el trabajo, que lleva por título Paisajes espirituales, está liderado por el Institut de Recerca en Cultures Medievals de la Universitat de Barcelona y cuenta con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad.

 

El equipo adscrito a la institución académica asturiana está compuesto por Raquel Alonso Álvarez, profesora de Historia del Arte, y Laura Cayrol Bernardo, becaria FICYT. Ambas estudian, respectivamente, el papel de las mujeres en los monasterios de Santa María de las Huelgas (Burgos) y San Pelayo (Oviedo).

 

Raquel Alonso destaca que la novedad del proyecto reside en que investiga, desde una perspectiva de género, cómo vivían las religiosas en los reinos peninsulares entre los siglos XII y XVI, "un tema muy poco estudiado en España".

 

La profesora de la Universidad de Oviedo añade que, pese a que el proyecto todavía está en curso y está previsto que finalice en 2017, pueden extraerse ya algunas conclusiones preliminares. Las más importantes acaban con algunas falsas creencias sobre la religiosidad femenina en los monasterios.

 

Así, según apunta esta docente, era frecuente que las monjas no respetaran la clausura. "Salían habitualmente para visitar a su familia o confirmar donaciones al monasterio, y también entraban laicos a las zonas de recogimiento", indica.

 

Además, era bastante común que el mismo monasterio acabara siendo compartido por comunidades femeninas y masculinas. "Los conventos de mujeres necesitaban capellanes para la asistencia sacramental. En los más ricos, su número era elevado y, en la práctica, llegaban a establecerse dos comunidades en la que los capellanes entraban también a las zonas de clausura", subraya.

 

Tampoco era raro que en estos monasterios llegaran a residir mujeres no religiosas. Raquel Alonso cita, por ejemplo, la figura de la domina, una laica, perteneciente a la familia fundadora, que gestionaba los aspectos económicos del convento y que llegaba incluso a imponer su autoridad sobre la madre abadesa.

 

Algunos de los mitos a los que se refiere esta profesora se observan a la perfección en el caso concreto de San Pelayo, en Oviedo.

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