Las lágrimas de Bergdich son las lágrimas del vestuario

Bergdich llora desconsolado tras ser sustituido en Balaídos. TRIBUNA

El lateral zurdo del Real Valladolid se derrumbó en el banquillo tras ser sustituido en Balaídos.

Corría el minuto 72 en el estadio de Balaídos cuando Zakarya Bergdich se retiraba sustituido en el choque entre Celta y Real Valladolid. El resultado, 4-0 cuando Juan Ignacio Martínez decidía retirar al marroquí en detrimento de Jeffrén Suárez. Ante la impotencia de verse de manera tan contundente por debajo en el marcador, y dado el delicado contexto que vive el equipo blanquivioleta, Bergdich no pudo evitar las lágrimas.

 

Es evidente que el equipo las merece. No hay duda de que si el Pucela se encuentra en un contexto delicado es por varios culpables, no uno solo. La propia plantilla, el cuerpo técnico encabezado por JIM, la dirección deportiva y el propio presidente, que no ha sabido reaccionar a tiempo cuando todavía había posibilidad de maniobra.

 

Unas lágrimas que o bien pueden ser de impotencia, de orgullo perdido o de compromiso sin cumplir, y que en todo caso al menos reflejan que sí hay quien se siente dolido por la situación del Real Valladolid. No es para menos. La paliza en Balaídos deja muy tocado al equipo, con Osasuna y Getafe a tres puntos y el Almería a uno.

 

Eso sí, al menos queda un hilillo de esperanza que se visualiza en el calendario. Partido del Real Madrid aparte, que tampoco puede descartarse dado lo peliagudo de la situación, Espanyol, Betis y presumiblemente Granada en la última jornada llegarán sin objetivos para esta Liga. Consuelo de tontos, pero consuelo al fin y al cabo.

 

Varios jugadores cifraron la permanencia en "37 o 38 puntos", como el propio Rukavina, cifra perfectamente alcanzable todavía. El problema está precisamente en esas lágrimas de Bergdich, que bien podrían indicar que es el propio vestuario el que no se ve capaz de sacarlo ni con condiciones favorables.

 

En todo caso la búsqueda de esperanzas no debe tapar la realidad. La afición lleva siendo respetuosa con el equipo toda la temporada, pero para ello debe haber una respuesta. El esperpento de Balaídos es, a todas luces, intolerable. Lo mínimo que debe hacer el Real Valladolid este sábado ante el Espanyol es ganar, y hacerlo de manera contundente. Ya no es que el empate se quede corto, hay que ganar y hacerlo transmitiendo a la grada un mensaje de que se puede alcanzar la permanencia.

 

Un último detalle. Con Bergdich llorando como un bendito en el banquillo... ¿Es posible encontrar una razón para que ningún compañero se molestase en acercarse a consolarle? ¿Tan mal, o tan tensas, están las cosas en el vestuario?

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