Las incógnitas aún sin resolver sobre la muerte de Sergio Marcos Paunero

El cuerpo de Sergio Marcos Paunero, envuelto en una funda blanca, antes de su traslado al Instituto Anatómico Forense. ALBERTO MINGUEZA

Con la investigación abierta, la aparición del cuerpo del joven en el Canal de Castilla de Valladolid deja numerosas preguntas pendientes de encontrar una respuesta que aporte algo de luz a un caso lleno de dudas.

La aparición del cadáver de Sergio Marcos Paunero el pasado miércoles 16 en el Canal de Castilla de Valladolid no ha resuelto, ni mucho menos, un caso que acumula muchas dudas.

 

Fuentes de la investigación consultadas por TRIBUNA VALLADOLID aseguran que la llegada del cuerpo a esta zona de Valladolid, totalmente contraria a la lógica de un teórico regreso a su domicilio del Barrio Las Flores la noche del 27 de febrero desde La Rondilla, donde asistió a una fiesta con amigos, alimenta ciertas dudas sobre las que están trabajando para intentar despejar las incógnitas que se acumulan. "Hemos encontrado a Sergio y esa era nuestra principal obligación. Ahora vamos a seguir porque ese es nuestro compromiso con su familia: explicarles qué sucedió y porqué llegó hasta allí", comentan a este periódico dichas fuentes.

 

Sergio Marcos Paunero fue incinerado el pasado jueves, pero las muestras de su cadáver ya están en manos de la investigación. Descartada una muerte por causas violentas, la principal cuestión es conocer cómo llegó hasta el Canal de Castilla; si fue por su propia voluntad o hubo algún factor que propició ese destino. También está descartado el móvil del robo una vez conocido que portaba casi 400 euros, especialmente en billetes pequeños, y que su documentación estaba intacta. 

 

Con todas las hipótesis barajadas, incluida la del suicidio, se acumulan otras dudas sin una explicación a primera vista. No había ningún indicio extraño y su comportamiento en la reunión de amigos fue completamente normal. A ello se añade el excelente celo que demostró la Policía de Homicidios que se desplazó hacia el Canal de Castilla; inflexible para que nadie, salvo las personas autorizadas, tomara fotos del cuerpo y advirtiendo que denunciaría a quien lo hiciera y asumiendo de inmediato la responsabilidad de, tras palpar ligeramente la cabeza, introducirlo en la furgoneta para su traslado al Instituto Anatómico Forense.

 

Aunque las pruebas dactilares fueron suficientes para contrastar su identidad, la Policía de Homicidios supo que se trataba de Sergio desde el primer momento en que extendió en el suelo toda la documentación en la que aparecían DNI y tarjetas bancarias, entre otros muchos papeles y documentos. Pero guardó silencio hasta tener las primeras muestras. ¿Por qué tantas reservas? Esa es otra de las preguntas que se hacen buena parte de las personas que trabajaron en el operativo una vez localizado su cadáver en las embarradas aguas del Canal de Castilla.