Las fortificaciones del Brusco (Santoña) y Gromo (Argoños) serán Bien de Interés Cultural

La Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación de Cantabria, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha incoado expediente para la declaración de las fortificaciones del Brusco y el Gromo, en los términos municipales de Santoña y Argoños, como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de zona arqueológica.
SANTANDER, 6 (EUROPA PRESS)



El acuerdo de incoación del expediente se produce tras la solicitud presentada por el Ayuntamiento de Santoña para la protección del reducto y el cuerpo de guardia napoleónicos del monte Brusco como Bien de Interés Cultural, y el acuerdo adoptado por la Comisión Técnica de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico por el que se propone la incoación de expediente para la declaración como BIC, con la categoría de zona arqueológica, a favor tanto de las fortificaciones del Brusco como la del Gromo, en los términos municipales de Santoña y Argoños, dado que ambos forman parte del mismo episodio histórico.

Según explica la resolución, consultada por Europa Press, la Villa de Santoña, debido a su situación estratégica, por encontrarse en una pequeña península que cuenta con importantes defensas naturales, ha experimentado diversos ataques a lo largo de la historia. En tiempos de la Guerra de la Independencia, Santoña fue una de las últimas plazas abandonadas por las tropas invasoras francesas.

A finales de 1812, ante la amenaza de un posible ataque a la plaza por parte de las tropas españolas, los mandos militares franceses decidieron ocupar las cumbres del Brusco y del Gromo, que dominaban el acceso a Santoña.

Las tres fortificaciones que se protegen acabaron de construirse en 1813. Las tropas españolas atacaron el 25 de marzo de 1814 a las tropas francesas que se encontraban en el cuerpo de guardia y en el reducto del Brusco. Parte de la guarnición pudo escapar hasta el fuerte del Gromo, que fue conquistado por las tropas españolas al día siguiente.

CARACTERÍSTICAS

Por lo que respecta a las fortificaciones del Brusco, el cuerpo de guardia se levantó en la mayor altura del espolón que dicho monte tiene hacia el norte, dividiendo las playas de Noja y Santoña. Su misión era hacer de punto de observación del mar abierto. Actualmente, sólo se conserva un pequeño parapeto formado por tres hiladas de piedra, trabadas a hueso.

Por lo que respecta al reducto del Brusco, la fortificación principal de este monte adapta su forma a la fragosidad de la cima y es de escasa superficie. Su entrada se realizaba por una especie de tronera que servía a nivel a la que se subía con una escalera de mano y consistía en una muralla o parapeto irregular de piedra seca, tabicada con piedra y barro y revocada por fuera con un poco de mezcla, de desigual anchura.

En su interior se emplazaba un barracón rectangular con dos departamentos, uno para el oficial y otro para una veintena de soldados. Resultaba de difícil acceso por todas partes debido a la espesura del bosque que lo rodeaba. Lo inaccesible del terreno, empinado y poblado de vegetación, impedía la subida y colocación de artillería. Tras su conquista, fue desmantelado y abandonado, no volviendo a ser ocupado. En la actualidad se conserva prácticamente en su totalidad el alzado de la muralla.

En cuanto al fuerte del Gromo, este monte, perteneciente en la actualidad al término municipal de Argoños, es una elevación alargada e irregular, rodeada de marismas y que quedaba casi aislada durante las grandes pleamares. Su mayor altura tiene alrededor de 80 metros. Era un punto importante porque dominaba la única vía de acceso terrestre a la Villa de Santoña.

El fuerte del Gromo es una joya de las fortificaciones de campaña de la Guerra de la Independencia. Todo el fuerte era de tierra arcillosa sin revestimiento alguno, aunque el interior de su parapeto a barbeta estaba revestido de tepes. Posee forma de semiestrella irregular, con su gola al este (el lado que miraba a la bahía y el puerto) defendida con un medio frente de fortificación y entrada con puente levadizo.

El resto de los frentes estaban constituidos por varios ángulos entrantes y salientes con foso, camino cubierto y glacis. En su espacioso interior acogía tres cuerpos de guardia, dos cuarteles y un pequeño repuesto.

Tras su conquista, no se ha vuelto a utilizar militarmente, salvo un breve intervalo en 1823. Algo que habla de las virtudes de su fábrica es que, en la actualidad y, a pesar de la presunta endeblez de los materiales empleados, aún queda en pie toda su estructura