Las actrices Berta Ojea, Mariola Fuentes y Concha Delgado desentrañan en Valladolid 'El Manual de la Buena Esposa'

Las actrices Berta Ojea, Mariola Fuentes y Concha Delgado desentrañarán este sábado en el teatro Zorrilla 'El Manual de la Buena Esposa', inspirado en las vivencias y situaciones que vivieron las mujeres españolas desde los años 30 y hasta los 70 del pasado siglo.

El montaje, que reúne textos de Miguel del Arco, Verónica Fernández, Yolanda García Serrano, Anna R. Costa, Juan Carlos Rubio y Alfredo Sanzol, es una comedia que se inspira en vivencias y supuestas situaciones que las mujeres españolas pudieron "vivir y padecer" en los años de dictadura.

 

"Sobre ellas y sobre su educación es de lo que queremos hablar en esta función, teniendo siempre a la risa como principal aliada", reconoce el director, Quino Falero, quien atribuye al sentido del humor la capacidad de librarse "de las emociones negativas" y, a la vez, "tratar en serio el tremendo retraso que supuso para la sociedad que las mujeres se vieran sometidas y obligadas a representar un papel secundario y a cumplir tareas complementarias y de servicio hacia quienes se consideraban superiores a ellas".

 

Para abordar este proyecto se contó con dramaturgos, tres mujeres y tres hombres, quienes escribieron una historia con personajes femeninos particulares en situaciones distintas que se refundieron en un texto "original y definitivo" de manera orgánica "porque todos los autores se embebieron de los sentimientos de aquellas mujeres".

 

"Para todo el equipo el resultado ha sido enriquecedor, substancialmente motivados por ese eje esencial de la mujer de entonces, la mujer sumisa que trabaja en silencio, que se sacrifica y vive para los demás, renunciando a su propia vida para ponerla al servicio del marido, de los hijos y de la patria", afirma el director.

 

Durante muchos años, recuerda Falero, las mujeres en España fueron educadas para ser buenas madres, buenas cristianas, buenas esposas, buenas patriotas y, además, "obedientes, dóciles, caritativas, resignadas, alegres, diligentes, sufridas y honradas".

 

Estas mujeres formaron su carácter a base de las enseñanzas de la Sección Femenina, aprendieron economía doméstica, reglas para satisfacer a los maridos, instrucciones para cuidar a los hijos y normas para servir a la patria "pero también practicaron deportes, siempre acordes con la condición femenina, ayudaron en los hospitales, en el campo, en las fábricas y, por supuesto, se divirtieron con los coros y danzas".

 

Es por ello que para unas resultó un "hecho glorioso" y para otras se convirtió "en algo insufrible", pero todas "se vieron condicionadas por las lecciones de los manuales que instruían su educación".