Lalo, ¿dónde te has metido?

Lalo García, en una imagen de archivo. TRIBUNA

La desaparición de Lalo García ha impactado al mundo de baloncesto y a la ciudad de Valladolid en general. ¿Qué se esconde detrás de este episodio sobre un mito del deporte local?

En el teléfono de Lalo García suena el estribillo de 'I love it', que en la versión española rebautizó Mario Vaquerizo con un pegadizo 'Me da igual'. Reconozco que en este espacio de tiempo he llamado dos veces a su número, pese a que en todas las informaciones queda perfectamente reflejado que no llevaba documentación ni su portátil.

 

Conozco a Lalo desde hace más de veinte años. Hemos crecido juntos en esto del baloncesto, cada uno en su faceta. Y hemos tenido enormes diferencias que solo podían resolverse gracias a una relación de amistad. Lalo García es un mito del deporte local. Un icono del deporte de Valladolid. Pero me niego a pensar que se trata de un ídolo caído.

 

En el polideportivo Pisuerga está colgada su camiseta y nadie más puede lucir en número cinco en el Club Baloncesto Valladolid. Un pabellón de la ciudad lleva su nombre pero... ¿Qué ha pasado en este tiempo?

 

A Lalo le ha golpeado la vida después de su retirada como jugador profesional. Sobre todo cuando estalló el caso Fórum y Afinsa que se llevó por delante todos los ahorros que ganó con el sudor de su frente y el castigo continuo a su cuerpo durante su etapa en el Fórum. Tampoco tuvo suerte como director deportivo del club y a esa concatenación de frustraciones se unió la crisis y la dificultad de encontrar un puesto de trabajo.

 

He estado con él en los últimos meses. Pasa por nuestra redacción y charlamos. Estuvo en nuestra celebración de Navidad, en la que coincidió con algunos componentes de la plantilla actual del MyWigo. Incluso, estaba esperanzado y agradecido con el nuevo presidente, que tuvo el detalle de llamarle para explicarle su proyecto de futuro, basado especialmente en salvar este primer año que ya se aventuraba de crisis total para iniciar una nueva etapa. 

 

Afrontaba un nuevo trabajo en SegurCor, la agencia de seguros de El Corte Inglés y en diciembre me habló de una serie de objetivos que necesitaba cumplir. Ni que decir tiene que pedía el favor de un amigo, y ahí estuvimos. Era lo mínimo que podíamos hacer, y hablo en plural porque fue necesario involucrar a la familia para que Lalo pudiera "sumar".

 

No me he cansado de darle consejos porque creo que los amigos están para eso. También él se los daba a mi hermano cuando compartieron equipo durante casi tres temporadas. Este viernes precisamente hablaba con mi hermano de su desaparición y él, desde hace tiempo Policía Nacional, repetía que no le gustaba nada este asunto.

 

¿Dónde te has metido? Solo espero que todo esto haya sido una pesadilla pasajera y recuperes la vida normal, cargada de dificultades por supuesto, pero en definitiva es la vida que muchas veces coreó tu nombre en el Pisuerga y ahora grita por tu regreso.

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