La zona del Cuadro en Valladolid se olvida definitivamente de su época de fiesta

Los vecinos reconocen que se vive con "más tranquilidad" desde que terminaron aquellos tiempos que comenzaron hace más de treinta años, cuando jóvenes y no tan jóvenes se reunían en bares como Paco Suárez, Camarote, El Desván o La Candelaria.

Pasear por la calle del Padre Francisco Suárez, paralela a una arteria principal de Valladolid como es el Paseo Zorrilla a la altura de la Plaza del Lourdes, supone para muchos un canto a la nostalgia. Muchas juergas, divertimentos y bares cerrados a altas horas de la madrugada. Para otros, por el contrario, implica hacer memoria hacia unos tiempos salvajes con mucho alcohol, incidentes y reyertas. Cada uno tiene lo suyo, no hay duda, pero lo que es evidente es que esta vía se ha quedado en la sombra de lo que fue hace ya casi treinta años, o al menos así lo ven los vecinos.

 

"Ahora está todo mucho más tranquilo, sin duda", explica una viandante a su salida del portal número 9 de la mencionada calle. Lejos queda el definitivo declive, que comenzó en 2008, cuando Junta y Ayuntamiento impusieron la clausura de dos lugares emblemáticos como Charlot y la chupitería Paco Suárez. Se trataba solo del comienzo, ya que muchos espacios incumplían de manera habitual el horario y las multas, de manera que las sanciones estaban a la orden del día.

 

Comenzaban a disolverse así treinta años de historia. El Desván, La Candelaria, Tubular -este es de lo pocos que sigue abierto-, la mencionada sala Charlot, Camarote, Ascot... Nombres y nombres de bares que, poco a poco, echaron el cierre uno tras otro. "Ahora incluso está la cosa demasiado tranquila. Está claro que se agradece la tranquilidad y el poder salir a la calle sin problemas, pero ahora da un poco de pena verlo todo cerrado", asegura la vecina.

 

Carlos, de la tienda de motos Daytona que lleva instalada en Francisco Suárez desde 1985, ha sido testigo de excepción para lo acontecido en estos años. "No tiene nada que ver lo que era antes con lo de ahora", explica el vecino y dependiente del local. "He podido ver el auge en los 70 y cómo comenzó la decaida en los 80. En el 95 abrimos la tienda y ya estaba todo de capa caída".

 

"Desde hace casi diez años que ya no hay pubs y hombre, está claro que los vecinos están más tranquilos, pero da la sensación de que la gente ya estaba acostumbrada a lo que podía haber aquí los fines de semana". Para gustos, colores. Lo que queda claro es que a la calle de Francisco Suárez ya se le ha olvidado lo que eran aquellos tiempos de fiesta.