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La zancadilla de Zancada, una traición mayúscula que rompe en dos al PSOE

Disfrazada de libertad de expresión, la actitud de Juan José Zancada no puede calificarse más que de traición. El partido tomará este viernes una decisión, pero moralmente el portavoz provincial no debería seguir en ninguno de sus cargos dentro del PSOE. 

Zancada ya ha tenido sus jornadas de gloria después de encender la hoguera socialista para fragmentar a un partido que, en Valladolid, no necesita precisamente estos espectáculos. El todavía portavoz socialista y sus palmeros hablan de libertad de expresión, pero realmente es una zancadilla en forma de traición. Mayúscula traición para fragmentar aún más las siglas del PSOE en Valladolid mientras la bancada popular se frota las manos. Una vez más.

 

Nadie ha discutido la libertad de expresión ni el derecho a opinar, pero todo tiene sus límites. Zancada emplea tres cuartas partes de su hora televisiva en criticar a un partido del que forma parte de manera activa, desmarcándose de las decisiones que él mismo toma o propone. Mantiene que al alcalde se le debe ganar en las urnas, con propuestas y proyectos, en lugar de acudir a los juzgados. Sin reparar en su ridículo, lo dice dos días después de la celebración del pleno monográfico sobre el empleo en la ciudad que había propuesto y trabajado el PSOE de Oscar Puente

 

Porque este es el problema. La estrategia de Juan José Zancada es la estrategia de desgastar de nuevo a Puente ahora que se nota el pálpito de los posicionamientos aunque todavía quede lejos el sprint final de las listas electorales. Patético Zancada. Desleal Zancada. Asentado en su púlpito de la comodidad que ofrece ser portavoz provincial en una institución como la Diputación, basada históricamente en el consenso, pero con 59.000 euros de remuneración anual. Zancadilla del traidor Zancada, que quiere tumbar a su compañero en el grupo municipal, cargo por el que suma otros 11.000 euros más.

 

70.000 euros para pagar una traición que el PSOE debe zanjar de inmediato. Desde el partido buscan una solución con todos los actores implicados; desde Rubalcaba a López; desde Villarrubia y sus mariachis con Zancada vestido de gorro mexicano cual pandillero que camina en busca de venganza por los desiertos políticos. No hay que pensar mucho. Zancada ya ha hecho su trabajo de gregario y normalmente los gregarios se apartan a la cuneta cuando ya no pueden más. Pero claro, traición y 70.000 euros son incompatibles. 

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