La verdad de un debutante se impone en el templo del corte puro

El medinense Cristian Moras vence a Jonathan Estebánez 'El Peta' en un vibrante concurso de cortes que colgó el cartel de no hay billetes en el coso de Zorrilla.

Debutaba en Valladolid y en la Liga del Corte Puro, pero las piernas no le temblaron. Se enfrentaba en la final al campeón de España, pero no se achantó. Su oponente en el último novillo se encajaba entre los pitones despreciando su vida, tampoco le pesó. Nueve mil gargantas coreaban cada lance, sorteó la presión.


Dio un recital de templanza, reivindicó el corte más puro: citar de frente, ajustar en el embroque y salir airoso y despacio de la suerte. Es Cristian Moras, de Medina del Campos, y desde esta tarde el rey del corte. Un cetro adquirido en una batalla a pecho descubierto en la final de la liga del Corte Puro. En una tarde gloriosa en el reino del corte: el coso de Zorrilla.


La cita estaba marcada en rojo en el calendario de los aficionados a la tauromaquia popular, donde un puñados de valientes, de héroes casi anónimos, ponen sus riñones a milímetros de los afilados puñales de ese tótem español que es el toro bravo. Y la tarde no defraudó. 


Los quince mejores cortadores del momento pisaban el amarillo albero de la centenaria plaza de toros vallisoletana. Sin concesiones, sin miramientos, dispuestos a poner su vida a merced del riesgo y de la bravura del serio encierro de herederos de Manuel Santos Alcade; una novillada desigual, que en líneas generales se dejó, aunque hubo astados que pidieron el carné y pusieron en serios aprietos a muchos de los cortadores.


El festejo fue de menos a más, con una tercera fase clasificatoria sencillamente espectacular. El vigente campeón, el rey del corte, Víctor Holgado, llegaba a su plaza talismán, después de la grave cornada de Íscar, donde pagó el precio de la final con el tributo de la sangre. Pero esta vez, el marbano estuvo encuadrado en el grupo 'de la muerte' y el nivel de intensidad de cada embroque creció respecto al anterior. Se merecieron pasar los cinco, pero fueron Zorrillo y el debutante Roberto Vidal los elegidos. Tororo, Delgado, El Peta, y Moras, el que a la postre fue el campeón, conformaron las dos tripletas semifinalistas.


Jonathan Estébanez 'El Peta', campeón de España y que el sábado se llevó el prestigioso concurso de Medina del Campo, dio una lección de tauromaquia popular. Espectacular y ajustadisímo en cada lance, levantó en varias ocasiones al público de sus asientos. Y eso que Zorrillo no se lo puso nada fácil, ante el mejor novillo de la tarde.


El Peta se hizo un hueco en la final y esperó compañero para jugarse la corona. En la otra semifinal Tororo, Moras y Vidal se las vieron ante un astado rajado que puso muchas complicaciones. Pero la verdad del medinense conquistó al jurado y fue suficiente para sacar el billete para el último y decisivo novillo.


Tras más de dos horas de festejo, el público -en su mayoría joven- estaba rendido al gran espectáculo. En la arena dos jóvenes demostraban que también se puede parar, templar y mandar a cuerpo limpio. Si el primer corte era magnífico, el siguiente era soberbio... y el siguiente increíble, sin paliativos. Tan ajustados, que El Peta salió prendido, aunque afortunadamente todo quedó en su susto. Cristian Moras, novato en esta plaza, cuajó una actuación soberbia. La responsabilidad no le atenazó y, por el contrario, en cada embroque se fue sacudiendo la presión y demostrando que estaba a punto de cumplir un sueño.


¿Justo vencedor? El Peta, muy contrariado, no lo consideraba. Pero la gran mayoría del público se rindió al elegante y nada tramposo estilo del medinense, que 24 horas antes y en su casa se quedó a las puertas de saborear las mieles del triunfo, con su tercer puesto.  

 

Una tarde intensa que tuvo la guinda de la exhibición del mejor saltador de todos los tiempos, el galo Nicolás Vergonzeanne, ya retirado de los ruedos y al que una lesión le impidió despedirse de Valladolid el pasado año, en la temporada de su adiós. Al final, una marea de niños y jóvenes invadió el platillo para fotografiarse, tocar y admirar a sus ídolos, que -aunque pudiera parecer lo contrario- son de carne y hueso, eso sí con muchos co... arrestos.