La 'Vela' que alumbra el CB Valladolid, incapaz de encontrar un patrocinador

Varias semanas después de su aterrizaje forzoso en la presidencia del Club Baloncesto Valladolid, Juan Vela no ha cumplido con su principal objetivo: conseguir un patrocinador para vestir la camiseta de un equipo que han confeccionado entre Ricard Casas y Felipe Martín.

Basta ver la fotografía de la presentación de la Liga Endesa. Las principales estrellas de los clubes lucían en el Magariños. El Club Baloncesto Valladolid exhibió a su jugador más reconocido, el griego Vasilopoulos. Su presencia llamaba la atención porque era el único que vestía una equipación totalmente limpia. Ese es el momento actual de gestión en el club. 

 

Al presidente de la Fundación Baloncesto Valladolid, Juan Vela, le ha correspondido el oficio de presidir el club de baloncesto por cuestiones de emergencia. Dimitió De Paz y le sentaron en el palco; dimite Mike Hansen y le ponen al frente como primera figura de la entidad que realmente tiene la propiedad del club. Y él, encantado. Por supuesto.

 

En sus diferentes apariciones ante la prensa ha venido repitiendo el mismo mensaje sobre el tema capital del club. Conseguir un patrocinador es el principal empeño económico para acompañar a los ingresos que genera la entidad por sí misma. Hasta ahora, cero patatero. Las reiteradas respuestas de Juan Vela han sido siempre en la misma dirección: "Estamos trabajando ...".

 

En realidad están trabajando porque la Vela que alumbra el club como cabeza visible no es más que un mero comparsa, un incapaz entre el trabajo que realizan los patronos desde fuera y el entrenador junto al gerente desde dentro. Habrá que agradecer al Ayuntamiento de Valladolid su paciencia para sostener el baloncesto en la ciudad con respiración asistida. Los dos concejales del Patronato junto al alcalde y otros concejales implicados son los verdaderos artífices de un milagro al que también debemos sumar a la oposición socialista, paciente ante una situación muy clara para encender la llama de la crítica política.

 

Dentro, al menos a Vela se le encendió la bombilla para hacer prevalecer su opinión deportiva sobre la figura del entrenador. Ese ha sido su acierto y, hasta ahora, su salvación. Ricard Casas quiso tener a su lado a una persona como Felipe Martín, a quien ya conocía personalmente. El gerente, vilipendiado por los intereses personales de Mike Hansen, se ha convertido en el principal aliado del técnico a la hora de dar forma a un proyecto deportivo que hace semanas no tenía pies ni cabeza.

 

Juan Vela tiene un problema. Todavía no se ha enterado por qué es presidente del primer club de baloncesto de la ciudad. Cuando se siente presidente, quiere ejercer, pero se olvida de un matiz. El Club Baloncesto Valladolid necesita gestores que pongan orden en un desorden heredado, eso es cierto, aunque a él le toque una pequeña porción de esa herencia catastrófica. Mientras, sin patrocinador, sin imagen o, mejor dicho, con mala imagen. Solo bastaría desgajar su pésima gestión de la situación que le planteó el jefe de prensa del club, Saúl Asensio, para resumir el fracaso de este personaje. Era una situación encauzada por la buena voluntad de Saúl, pero su incompetencia hizo el resto para estropearlo.

 

Mientras, volvemos a lo de siempre: un equipo sin club o, el poco club que tenemos, gracias a unos patronos que dan vida a este enfermo permanente que por tener, no tiene ni presidente.