La tensión por los exámenes lleva a los niños de 10 años a fumar

Los Standard Assessment Taskt (SAT) son una especie de reválidas que se hacen en Reino Unido: unos exámenes nacionales que evalúan los avances de los alumnos y los comparan con los estándares nacionales. 

Ataques de pánico, bebidas excitantes, comida basura y, lo que es aún peor: tabaco. A esto comienzan a recurrir niños de apenas 10 años como consecuencia del estrés que sufren frente a exámenes importantes, según ha alertado una investigación llevada a cabo en Reino Unido con estudiantes que tenían que presentarse los Stats test.

 

Los Standard Assessment Taskt (SAT) son una especie de reválidas que se hacen en Reino Unido: unos exámenes nacionales que evalúan los avances de los alumnos y los comparan con los estándares nacionales. La cita con estas pruebas está greando tal ansiedad que lleva a los jóvenes y niños a comportamientos poco propios de su edad: como fumar a los 10 años.

 

 

Según una encuesta realizada a miles de niños de unos 10-11 años que el año pasado se enfrentaron a estas pruebas, un ocho por ciento fumó antes del examen, un 37 por ciento tomó chocolate y un 55 por ciento sufrió pánico por sacar malos resultados y que esto pudiera afectarle a su futuro.

 

Asimismo, otra investigación con niños que se enfrentaban a estas pruebas encontró que el 30 por ciento tomaba bebidas con una alta concentración en azúcar la mañana del examen, mientras que el 45 acudía a galletas, el 19, a patatas fritas, y el nuevo por ciento a pasteles o incluso a comidas como empanadas, según explican desde la cadena británica BBC, que se han hecho eco de estos resultados.

 

LA PRESIÓN DE LOS EXÁMENES

 

La presión de los exámenes puede llegar a afectar a la salud de los niños, y más cuando se trata de pruebas finales tan importantes a nivel nacional. Otra investigación citada por la BBC ha puesto de relevancia la preocupación de los padres al respecto porque sus hijos dejan de comer por el nervio acumulado antes de las pruebas.

 

De hecho, uno de cada ocho padres encuestados asegura que sus hijos no pudieron comer la noche antes de estos exámenes, mientras que el 18 por ciento de ellos alertaron sobre el cambio en el comportamiento de los niños durante el periodo de exámenes, y el 78% aseguró que sus hijos sufrían más presión por estas pruebas que ellos a su edad.

 

Casi el 60% de los niños encuestados aseguró que dejó de desayunar por la presión de los exámenes, algo que puede tener consecuencias en su salud, al igual que aquellos que no pueden dormir durante este periodo: el 22% de los encuestados.

 

La psicóloga especializada en niños Claire Halsey, también a la BBC, ha alertado del aumento de la presión de los niños: "Es preocupante que los niños expresan tantas preocupaciones acerca de sus exámenes", ha dicho, al tiempo que ha añadido: "es natural experimentar un poco de presión para llevar a cabo antes de cualquier prueba, incluso a los 10 años y 11 años, pero estos resultados demuestran que el SAT se han convertido en más que un poco estresante".

 

Y es que una cosa es tener un examen y los "típicos nervios" previos, pero cambiar de hábitos y de comportamientos y llevar a cabo actuaciones poco saludables (como dejar de desayunar o comenzar a fumar) es algo contra lo que se debe luchar.

 

Existen muchas técnicas de estudio que nos garantizan llegar a la prueba en cuestión con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo posible. Lo principal, siempre, es la salud.