La tarde de Ventura y de los toros saltarines

Diego Ventura revoluciona el coso de Zorrilla cortando tres orejas en una actuación redonda, especialmente en su primero con el que estuvo rotundo. Hermoso de Mendoza se fue de vacío y Palha cortó una oreja en una tarde donde dos toros lograron saltar al callejón.

Plaza de toros de Valladolid. Última de Feria. Tres cuartos de entrada en tarde agradable y menos calurosa que los días anteriores. El encierro de Passanha bien presentado tuvo comportamiento desigual. El segundo fue un gran toro con tranco y movilidad, quinto y sexto manejables.

 

Pablo Hermoso de Mendoza. Silencio y palmas.
Diego Ventura. Dos orejas y oreja. 
Francisco Palha. Vuelta al ruedo y oreja.
 

Diego Ventura volvió a formar un auténtico lío en el Coso de Zorrilla. Fue la tarde del rejoneador luso-sevillano y de los toros saltarines. Dos astados lograron rebasar las tablas y acceder al callejón en un susto monumental. Antes, Pablo Hermoso Mendoza sólo pudo estar voluntarioso ante un parado toro de Passanha, al que tuvo que descabellar pie en tierra.

 

Ventura, garrocha en mano, se fue a buscar al segundo al túnel de chiqueros. Metió los cuartos traseros de Cigarrera literalmente en la puerta de toriles. Salió abanto el toro, pero el primer rejón de castigo hizo despertar al morlaco, sin duda el mejor del encierro. Ventura comenzó el recital, primero montando a Nazarí que midió la embestida a escaso milímetros de los costados y luego en banderillas a lomos de Morante, con el que formó un auténtico lío.

 

Ventura calentó a los tendidos y tras un rejonazo efectivo paseó los dos trofeos ante la satisfacción del respetable. El que le correspondió al portugués  Palha tomó el olivo, justo en la barrera del ocho. El mozo de callejón, Israel Casado, a pesar de estar a tan sólo dos metros del astado, tuvo la sangre fría y la habilidad de, en décimas de segundo, abrir el portón que accede al ruedo, para que el toro, que era un tío, no sembrara el pánico en el callejón.


Palha se mostró solvente con este manso, al que no obstante lo toreó templado con la grupa y los costados y clavó en lo alto alguna banderilla de mérito. Aseada la labor del luso que dio una vuelta al ruedo.

 

Hermoso de Mendoza se fue de vacío de Valladolid. Sorteó en cuarto lugar un toro parado, rajado y en ocasiones áspero que a punto estuvo también de elevarse por encima de las tablas. El navarro demostró que, aunque no fuera su tarde, su doma es sencillamente espectacular y tuvo que ponerlo todo de su parte. Correcto con las banderillas hubo de conformarse con recoger las palmas cariñosas del público pucelano.

 

Los dos últimos astados de la tarde se dejaron y tanto Ventura como Palha pudieron lucir su toreo a caballo. El sevillano anduvo muy centrado con el astado que, como su hermano, saltó al callejón, en este caso llevándose una tabla de la barrera del cuatro, con el consiguiente susto de los que ocupaban esa zona. Atrevido y espectacular quebrando, ajustó con las banderillas cortas. Tuvo qué descabellar un rejón que cayó delantero y de nuevo la gente, volcada con el caballero desde el paseíllo, le pidió con fuerza la oreja.
También combativo se mostró Francisco Palha que logró clavar arriba y construir una labor maciza que tuvo premio en la tarde de Ventura y de los toros saltarines.