La sangre encontrada en los registros de la casa de Majadahonda son de la inquilina argentina

La sangre encontrada en los registros del chalé de Majadahonda donde vivía Bruno H.V., en prisión provisional mientras se investiga el paradero de Adriana G., de 55 años, la inquilina argentina desaparecida, son de esta mujer.

Estos restos coinciden con los hallados en la picadora industrial de carne que se encontró en el garaje de la vivienda durante el primer registro y que el detenido podría haber utilizado para descuartizar a la mujer.

Los agentes continuarán este jueves con las labores de investigación y procederán al registro en la finca propiedad de la tía del detenido, cuyo paradero también se desconoce, situada en Santa Cruz de la Zarza, en Toledo. La hora prevista es mediodía, han señalado las mismas fuentes.

La Guardia Civil ya ha localizado a cuatro de los seis últimos inquilinos de la casa de Majadahonda donde Bruno H.V ejercía de casero hasta que ha sido detenido por supuestamente asesinar a la última arrendataria.

Así, las personas que aún no han sido encontradas son la propietaria del chalé de la urbanización de La Sacedilla, que es la tía del detenido, quien ha justificado su ausencia alegando que se trasladó a una residencia de ancianos aunque dijo no recordar cuál. Los agentes no la han encontrado todavía en ningún asilo.

La otra persona sin rastro es precisamente Adriana G., de 55 años, la ciudadana argentina cuya denuncia de desaparición provocó el inició de la investigación, la detención del casero, Bruno H, de 33 años, y el registro de sus viviendas.

En las diversas inspecciones del chalé de Majadahonda donde vivía Adriana, los agentes de Criminalística encontraron la picadora industrial de carne y una mancha sangre humana en una pared pero sin posibilidad de identificación, ya que los restos estaban contaminados con lejía.

Por su parte, los perros del Servicio Cinológico hallaron restos de sangre en la bañera y en un desagüe, así como algunas 'fibras' y pelos. Y, por otro lado, en la casa en la que residía el detenido en Móstoles se han encontrado el teléfono móvil de la presunta víctima y su coche en una calle cercana, donde también han buscado restos biológicos.

Asimismo, la Guardia Civil sigue rastreando la parte del vertedero de Pinto en la que acaban las basuras de la urbanización La Sacedilla de Majadahonda. Las basuras han quedado inmovilizadas para su estudio.

Y es que la principal hipótesis es que Bruno, con problemas psiquiátricos, mató en un brote a la inquilina, con la que no se llevaba bien. Posteriormente, la descuartizó y arrojó los restos humanos al contenedor cercano a su casa. También pudo intentar borrar huellas y restos del crimen limpiando el chalé con grandes dosis de lejía y pintando la casa.

Además, según las mismas fuentes, intentó confundir a los familiares y compañeros de trabajo de Adriana mandándoles mensajes de texto por su teléfono, un terminal con el que se habría trasladado a Barcelona para despistar a los agentes.