La Pucelona congrega más de cien bicis por las calles de Valladolid

La Pucelona volvió a congregar a más de cien ciclistas en Valladolid. JUAN POSTIGO
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Con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, la marcha ciclista circuló por varias vías del centro comenzando desde la Plaza Mayor. El buen tiempo acompañó a los deportistas.

Crin, crin. El timbre de una bicicleta parecía indicar cierta impaciencia por empezar. La situación en torno a la Plaza Mayor de Valladolid era, cuanto menos, curiosa. Cerca de un centenar de bicicletas llevadas por personas de todo tipo y edad aguardaban el momento del OK para comenzar a dar pedaladas por las calles del centro. Pero antes tocaba esperar a que estuvieran todos.

 

"Vamos a ver, recordad que tenemos que ir todos juntos y que la Policía Municipal nos va a escoltar, no hay que separarse en ningún momento", comenzó un hombre de la organización subido a uno de los bancos de piedra, ante la impulsividad de alguno. "Aunque se cierre un semáforo tenemos que pasar todos". Dicho y hecho. La Pucelona estaba a punto.

 

Con una moto de Policía delante y otra detrás cerrando la marcha, y tras las pertinentes fotos de rigor ante el Ayuntamiento para dejar constancia del hito, era el momento de arrancar. Por fin. Y es que la Pucelona se había retrasado ya veinte minutos respecto a las 17.30, hora que tenía programada para empezar la 'pedalada'.

 

Comenzó entonces el diferente caracoleo por el mapa de Valladolid. Plaza del Poniente, Isabel La Católica, giro hacia Fuente Dorada hasta llegar a Regalado, de nuevo Plaza Mayor. El recorrido, aunque más bien encogido, hacía que jóvenes y mayores disfrutaran de una agradable tarde de paseo, a ritmo sosegado, dejando patente que la ciudad continúa con su progresión ciclista.

 

El paso se aceleró por diferentes lugares como María de Molina, San Quirce o San Pablo, para acabar atravesando la línea imaginaria de Angustias, además de otros lugares emblemáticos como Miguel Íscar, Plaza España, la Circular, San Juan o la Merced, para concluir en Don Sancho. Por el camino, más de uno se quedaba con la boca abierta por el reguero de bicicletas que parecía no tener fin.

 

De esta manera, la Pucelona 2015 llegó a su fin, pero el esfuerzo no había sido en vano. Una vez más, la satisfacción de haber completado un recorrido de varios kilómetros para reivindicar los derechos de los ciclistas en la ciudad. La Pucelona había vuelto a triunfar.