La procesión del Corpus Christi vuelve a llenar de Semana Santa las calles de Valladolid

Hasta veintiuna cofradías participaron con la colocación de sus altares en el recorrido desde la Acera de Recoletos, donde se celebró la Eucarístía, hasta la Catedral de Valladolid.

COFRADÍAS PARTICIPANTES

 

Cofradía de la Pasión

 

Jesús Atado a la columna

 

Santo Cristo Despojado

 

Cristo de la Luz

 

Nuestra Señora del Pilar

 

Carmen de Extramuros

 

Siete Palabras

 

Cofradía del Carmen

 

La Piedad

 

Santo Entierro

 

Preciosísima Sangre

 

Jesús Nazareno

 

Nuestra Señora de San Lorenzo

 

Santo Sepulcro

 

Vera Cruz

 

Orden Franciscana Seglar

 

El Descendimiento

 

Las Angustias

 

Jesús Resucitado

 

Cristo de los Artilleros

 

Discípulo Amado

Prácticamente como si fuera una foto en negativo respecto al sol del año pasado, con un contraste digno de verse. La ciudad de Valladolid ha acogido este domingo la procesión del Corpus Christi bajo un cielo nublado y gris, impropio de un calendario que ya indica casi el inicio de junio. Pero es que ya se sabe que esto es Valladolid, y su meteorología a veces no entiende de razones.

 

La cuestión es que hasta veintiún cofradías participantes, cada una con su correspondiente altar en el recorrido que partió desde la Acera de Recoletos después de la multitudinaria Eucaristía celebrada por Ricardo Blázquez, pasó por la calle Santiago, atravesó la Plaza Mayor y Fuente Dorada para terminar llegando al punto de inicio, la Catedral, de donde había salido a eso de las cuatro de la tarde.

 

Lógicamente, por el camino se dieron todos los actos pertinentes de un desfile que, este año y como manera excepcional, se ha celebrado un domingo por la tarde. Antes de la habitual plática del cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, en la Plaza Mayor, la marcha del Corpus fue seguida por miles de vallisoletanos, pese al nublado cielo que amenaza lluvia y de vez en cuando descargaba con ligereza, antes de que terminara por salir definitivamente el sol.

 

Pese a lo complicado del escenario, no fueron las veintidós cofradías las que se amilanaron. Y es que todas ellas se engalanaron y vistieron las calles de Valladolid una vez más de Semana Santa con sus respectivas imágenes. Tan precioso como improvisado museo con el que se encontraron todos aquellos que se echaron a la urbe para disfrutar de este pequeño pedacito de Pasión en la novena semana transcurrida desde el Domingo de Resurrección.

 

Y así fue como el paso partió desde la Acera de Recoletos hasta la Plaza Mayor. Las cornetas y tambores, como si de abril se tratase, volvieron a desfilar hasta el Ayuntamiento, donde se congregaron cientos, probablemente miles de personas, para escuchar las palabras de Blázquez, que invitó a vivir la religión con pasión a todos los presentes antes de trasladar el Santísimo desde el pequeño altar plantado a la puerta del Consistorio hasta la custodia en la que procesionaría por Valladolid, de nuevo hasta la Catedral.

 

Así continuó avance de la marcha, entre un viento fresco con multitud de nubes en el cielo, que hicieron temer lo peor por momentos a los más devotos entre las ramas de romero esparcidas por el suelo ante todos los altares y el clásico incienso. Hasta que finalmente se llegó a la mencionada Catedral, mientras alguno echaba ya la gota gorda viendo el gris en el cielo. Ya tocará volver a las andadas el año que viene.

El paso de la Sagrada Cena en la procesión del Corpus Christi. JORGE IGLESIAS
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