La policía no tiene "ninguna duda" de la culpabilidad de la pareja acusada de explotar a una menor en el 'Jamaica'

Fachada del club Jamaica, donde se produjo la explotación de la joven.

Los acusados sostienen que la trajeron de Rumanía como 'canguro' y que se fue de casa tras enamorarse de un chico por Internet.

Policías que en el verano de 2013 participaron en Medina del Campo, en Valladolid, en la detención de la pareja de origen rumano formada por Plamen V.G. y Cristina C, acusada de traer engañada de su país a una compatriota menor de 15 años para prostituirla en el club 'Jamaica', han asegudado este lunes no tener "ninguna duda" de la culpabilidad de los dos acusados, que, según han añadido, se aprovecharon de la mala situación económica de la víctima y de que vivía en un hogar desestructurado.

 

En ese contexto de necesidad, y ante la promesa de viajar a España para cuidar al nieto de Cristina C, los dos procesados no tuvieron la menor dificultad en obtener la autorización de la progenitora de la menor, ha explicado el funcionario de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (Ucrif), instructor además del atestado policial, quien ha añadido que este tipo de prácticas son frecuentes en países azotados por la crisis y cuando a uno le ofrecen el "cuento de la lechera".

 

Durante la primera sesión del juicio iniciado en la Audiencia de Valladolid, donde Cristina y su pareja, Plamen, se enfrentan a posibles condenas de 12 y 15 años, respectivamente, por trata de seres humanos con fines de explotación sexual en concurso medial con otro delito de prostitución -a él se le imputa también una falsedad de documento oficial y mercantil-, el instructor ha recordado que los hechos fueron destapados cuando la menor, tras huir de sus captores en Medina, viajó hasta Santiago de Compostela y fue localizada allí deambulando por sus calles.

 

El testimonio de ella permitió conocer que una vez en dicha localidad gallega otras personas, en lugar de ayudarla a superar la experiencia vivida en la provincia de Valladolid, la habían obligado a ejercer la prostitución en el club 'La Perla', de ahí que finalmente la Policía Nacional y la Guardia Civil, conjuntamente, procedieran a la detención de los presuntos responsables en ambas provincias.

 

La policía detuvo primero a Cristina a la salida del 'Jamaica', sito en San Miguel del Pino, y luego a Plamen en el momento de acceder al piso que ambos compartían en Medina y donde, según el instructor, se practicó un registro "totalmente esclarecedor", en el sentido de que se halló distinta documentación de los procesados y de la menor, supuestamente retenida por los primeros para garantizar que ésta no huyera y trabajara en el club hasta condonar la deuda contraída con ellos por su traslado de Rumanía a España.

 

Además, entrevistas mantenidas con las chicas del 'Jamaica' corroboraron que Cristina, trabajadora del club, había llevado a la víctima al establecimiento para prestar sus servicios bajo el seudónimo de 'Nicole' y provista de una documentación falsa, con identidad de una joven búlgara, presuntamente confeccionada por Plamen.

 

DANDO A LUZ A LA HORA DEL JUICIO

 

La versión de la propia menor no ha podido ser oída, ya que a la misma hora del juicio se encontraba dando a luz en un hospital de Rumanía. Por ello, su testimonio será escuchado este martes, a puerta cerrada, mediante el visionado de la grabación de lo que declaró en su día sobre los hechos.

 

En dicha declaración, la víctima asegura que trabajó en condiciones de semiesclavitud tres o cuatro semanas del mes de agosto en el referido prostíbulo. Los fines de semana llegó a realizar hasta catorce servicios diarios y entre semana unos cinco o seis, y que en el caso de no cubrir el número previsto Plamen le recriminaba que una "chica tan guapa" trabajase tan poco y sospechaba de que le estaba engañando.

 

Por su parte, los dos procesados, que tan sólo han declarado a preguntas de sus respectivos letrados, se han declarado inocentes y han mantenido la versión de que la menor llegó a España en julio de 2013 para dedicarse al cuidado de un nieto de Cristina, aunque una vez en nuestro país únicamente realizó labores domésticas, con una remuneración de 500 euros mensuales, ya que el bebé se encontraba aún en Rumanía.

 

En este sentido, mientras Plamen ha alegado que por aquellas fechas trabajaba en labores agrícolas en la provincia de Segovia y acudía de vez en cuando al domicilio de Medina, Cristina ha asegurado que la denunciante tenía absoluta libertad de movimientos y que de hecho salía con una hija suya sin limitación alguna.

 

No sólo ha negado que hubiera retenido la documentación a la niña sino también que la llevara al 'Jamaica' para ejercer la prostitución, al tiempo que ha asegurado que la presunta víctima se marchó en agosto de casa por voluntad propia.

 

"Salió a tirar la basura y ya no volvió", ha indicado la acusada, quien ha atribuido la marcha de la menor a su enamoramiento de un chico con el que hablaba a través de Internet. "No sé por qué nos ha denunciado, ya que en mi casa estaba muy bien", ha concluido la imputada.

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