La pesadilla continúa en El Yugo de Castilla

La emblemática bodega El Yugo de Castilla y su responsable, Cristóbal Berzosa, sigue envuelta en una auténtica pesadilla. El paso del programa de Alberto Chicote no ha supuesto un impulso, ni mucho menos. Es más, como dice Cristóbal, "abro cuando me da la gana", dice mientras planea un nuevo proyecto para El Yugo.

Pesadilla en la cocina se plantó en Boecillo para seguir con su show y Alberto Chicote acertó con el personaje. Cristóbal Berzosa es El Yugo y El Yugo ya no es lo que era. Como tampoco Cristóbal quien cuenta entre enfadado y contento sus nuevos proyectos para una bodega emblemática que no ha rentabilizado el paso del afamado programa de La Sexta. Incluso, detrás  de la emisión de Pesadilla en la cocina hay fuentes que apuntan hacia una especie de campaña encubierta para relanzar El Yugo de Castilla y venderlo. Cristóbal no lo niega y con su vocabulario tan especial nos asegura que "lo que quiero hacer es vender la puta bodega".

 

También dice que no tiene ganas de hablar, que le han propuesto firmar un contrato para el programa Sálvame de Telecinco y se lo está pensando, pero unos segundos después expone su nueva idea para El Yugo de Castilla: "Quiero dividirla. Son 2.600 metros y aquí se pueden hacer muchas cosas. He pensado en montar varias cosas como una sala de fiestas, una tienda de antigüedades y varios restaurantes más aquí dentro".

 

Lo cierto es que Pesadilla en la cocina se grabó en el mes de enero aunque no se emitió hasta el pasado 16 de mayo. Entre ambas fechas, y ya con la remodelación del programa hecha, El Yugo estuvo cerrado desde finales de marzo hasta bien entrado el mes de abril por un problema con la suministradora eléctrica, con la luz enganchada a un poste según diferentes testigos. Después llegó su salida en televisión y la repercusión que tuvo, para nada plasmada en nueva afluencia de clientes. "Pudo haber algo de movimiento por la curiosidad inicial, pero nada más porque no hay una continuidad en las aperturas. Este fin de semana sí que ha estado abierto, pero esto no ocurre siempre", comentan desde las bodegas próximas a El Yugo, testigos de la irrupción del imperio y su posterior caída. 

 

El propio Cristóbal Berzosa ratifica su filosofía. "Abro y cierro cuando me da la gana y ya está", apunta para ratificar lo que dijo durante el programa después de la remodelación que efectuó el equipo de Alberto Chicote. "Me lo han dejado fatal, me han jodido la bodega", repite como dijera en la grabación mientras habla de su futuro. "Yo quiero dedicarme a mi botella, mi patente y las cosas que quiera hacer".

 

La pesadilla de El Yugo continúa. Es imposible realizar reservas por teléfono porque ya no funciona, Cristóbal sigue a la búsqueda de socios para ese proyecto ambicioso que propone y detrás de las cámaras hay una búsqueda de show y negocio. "A mí me llamaron para esta segunda temporada del programa porque querían darle otro enfoque. Antes lo hacían más orientado a que estaba sucio o que todo era un desastre, pero se quedaron sin restaurantes interesados. Ahora van más hacia la gestión y yo mismo les dije que le podría interesar a Cristóbal", comenta un vecino de El Yugo, propietario de una bodega, para descubrir que al mencionar el nombre de El Yugo de Castilla el equipo de Chicote enseguida el cocinero preguntó si seguía Berzosa al frente del mismo para enfocar el programa hacia esa relación personal del famoso cocinero con Cristóbal. 

 

¿Operación de marketing para una futura venta de El Yugo? Todo apunta a que sí, pero lo cierto es que el paso de Pesadilla en la cocina tampoco ha servido para relanzar la histórica bodega. Quizá porque su dueño abre "cuando le da la gana" y así es difícil estabilizar una clientela que, aunque todavía siente curiosidad, asume la realidad. La pesadilla continúa.