La otra mirada del jurado joven

La actriz y cantante Guadalupe Lancho, durante la Gala de Inauguración.

Medina del Campo se ha vestido de gala para acoger la 27 Semana de Cine. Al margen de las notas de prensa oficiales, en el presente reportaje se relata la visión de la ceremonia a ojos de alguien que ha formado parte del jurado joven en la sección ‘La otra mirada’.

 

Cuando, desde mi Universidad, me dieron la oportunidad de formar parte del jurado joven encargado de visionar y evaluar los cortos finalistas de la sección ‘La otra mirada’, no lo dudé ni un segundo. Y si esta oportunidad me permitía acudir a la gala de inauguración y a la posterior fiesta en una bodega de La Seca, la oferta era demasiado tentadora.

 

Tras comprobar que no había ninguna alfombra roja en la puerta del auditorio, las personalidades allí congregadas entraron poco antes de las 20.00 horas, después de atender a algunos medios de comunicación y posar en un sencillo photocall.

 

Ópera y teatro se mezclaron en el escenario al dar paso a la gala inaugural. Y una servidora, que estaba en la fila dos, tuvo que alzar ligeramente el cuello hacia atrás para poder verlo mejor. La actriz y cantante Guadalupe Lancho fue la encargada de presentar el festival, y agradeció el apoyo de las instituciones públicas “en pro” del cine español.

 

Los más de 1500 cortos presentados, casi 500 más que la edición anterior, demuestran que el mundo del cine entra en fuerte competencia en un intento de salir de la crisis económica actual, así como el aumento de la calidad de todos los trabajos.

 

CUANDO SE PIERDE EN VEZ DE GANAR

 

Después de la presentación de algunos miembros del jurado, se proyectó el corto ‘Pobre Marinero’, de Víctor Carrey y rodado, una parte, en Medina del Campo. ¿Qué pasa si al seguir nuestras ganas de aventura perdemos todo lo que tenemos al dejar nuestra vida atrás? Este trabajo, ganador de un Roel, da respuesta a la pregunta.

 

Tras un sonado abandono de algunos de los asistentes al finalizar el corto, los pocos que permanecimos en el patio de butacas, pudimos disfrutar de la película “Omar”, de Hany Abu-Assad, que narra la historia de Omar, un joven palestino que burla a las tropas del territorio ocupado para poder verse con su novia Nadia. ¿Qué duele más, la traición de su pueblo o la de su amada?

 

Finalmente, a las 23.00 horas, los autocares fletados por la organización del festival nos llevaron hasta una bodega de La Seca, en donde tuvo lugar la fiesta de inauguración. Allí, las presentaciones y conversaciones en torno a posibles proyectos se sucedían casi al mismo ritmo que las bandejas de comida.

 

LA COMODIDAD DE BLANCA

 

Un vino blanco y otro dulce de la propia bodega acompañaron las raciones de tortilla, empanada, ensaladilla rusa, quesos y embutidos que se sirvieron en la fiesta. Y para quitarse el frío que aún acompaña a las noches castellanas, un vaso de delicioso pote gallego. Para aquellos que quisieran tomar el aire, se habilitó un patio interior en el que un fuego avivado cada poco con leña, olvidaba las frescas temperaturas y hacía más agradable la conversación.

 

La actriz Blanca Romero llegaba a la fiesta poco después de su comienzo. Tras un ligero picoteo, decidió quitarse los altísimos tacones que llevaba y enfundarse en unas cómodas bailarinas que le permitieron bailar al son de la música en directo y fotografiarse con algunos de los que allí estábamos.

 

Finalmente, a eso de las dos de la madrugada, la música remitía y eso indicaba que era hora de volver a “casa” en los autocares. Medina del Campo se iba a dormir fantaseando en pantalla ancha, con el cine presente en sus sueños y sus sueños… presentes en el cine.