La otra cara de la Fiesta (por alegrías...)

El diestro vallisoletano Joselillo con miembros de su peña tras la corrida. ITZIAR VIANA

Palha, Sánchez Vara, Joselillo, Serolo y los seguidores del diestro vallisoletano depararaon un día para recordar...

No va a ser esta una crónica taurina al uso; para ello ya están los plumas que cubren diariamente cada feriaEn esta de Vitoria, visita casual, auspiciada por 50 seguidores de Joselillo, que arrancamos en autocar de Valladolid con las claras para pasar un día divertido en la capital alavesa y regresamos con la luna en lo alto, será un relato con las secuencias pormenorizadas de un día para recordar .

 

Y esta mañana tengo las ideas más claras porque he soñado a los imponentes palhas y a dos toreros modestos que tuvieron dos cojones. En Vitoria uno vivió la otra cara de la Fiesta; Fiesta por alegrías como ese cante gaditano tan festivo, Fiesta viva, Fiesta de modestos, Fiesta de seguidores fieles a su torero...y Fiesta del toro. !Casi nada!!!! .

 

No volvía a Vitoria desde que Leandro era novillero y uno lo seguía para perfumarse con su toreo. Y el jueves en Vitoria, coqueta y funcional plaza, se nos apareció la Virgen en forma de toro -perdón por la irreverencia pero es un símil que no pretende ofender - y salió un corridón como hacía muchos años uno no veía.

 

Joao Folque en el callejón - al mediodía estuvo en una tertulia taurina con Alfredo Casas y anticipó como cual brujo lo que podría ocurrir, al menos lo intuyó- disfrutaba de cada instante por la pujanza, la bravura, la acometividad, la codicia, la fijeza y todos adjetivos que queramos poner. Trágate el miedo, le decía el ganadero luso a Sánchez Vara antes de salir el fiero quinto.....

 

Y a todo esto la lidia correspondía a un mano a mano inusual en la feria vitoriana montada con acierto por Serolo: Javi Sánchez Vara y Joselillo; entre el alcarreño y el pucelano sumaban hasta ayer CINCO corridas de toros (una Sánchez Vara y cuatro Joselillo). No se si Javi Sánchez Vara había protagonizado algún mano a mano, pero Joselillo era el primero en su historia de ocho años de matador de alternativa.

 

Esto demuestra que los toreros se preparan a conciencia cada día por si suena la flauta. Y sonó; no una flauta sino cuatro. Vaya cuatro toros de nota que soltó en Vitoria el criador de los palhas. Toros con trapío, con cara, algunos playerones descarados, corrida seria en líneas generales y de condición variada. El resto de las definiciones ya las hemos anotado con anterioridad.

 

Dos toros de diez, a mi juicio, fueron tercero y sexto, este le tocó a Joselillo y era un tren mercancías de 615 kilos, a falta de una semana para cumplir seis añitos y con un fondo extraordinario. Una semana más y no se puede lidiar (abocado a las calles o al matadero), según el Reglamento. Camarito, así se llamaba el excepcional toro que cerraba plaza en este mano a mano inusual.

 

Sánchez Vara estuvo inspirado con el mejor lote al que le sacó, si no todo lo que él hubiera deseado que es la Puerta Grande (en el País Vasco hay que conseguir dos orejas de un toro para lograr ese premio) sí consiguió completar una tarde en todos los tercios.

 

Variado con el capote (se fue a portagayola en el quinto), cuidando el tercio de varas poniendo al toro de lejos en el caballo, fácil en banderillas - uno de los pares los puso sentado en una silla rememorando a los coletudos antiguos-  y muleteando con un temple exquisito.

 

El alcarreño obtuvo vuelta al ruedo en su primero; un toro noble y bueno. Oreja en el tercero; un excelente toro con gran fondo de nombre Camarito, de 625 kilos y con cuatro para cinco años. Y oreja en el quinto; un ejemplar agresivo y con temperamento que hizo llenar de tensión el corazón del veterano torero y al público (eso se denomina en el argot emoción), pero que obedecía con enorme entrega a la muleta de su lidiador.

 

Sánchez Vara estuvo sencillamente en torero de pies a cabeza, dominando la situación en todo momento y, sobre todo, a Palhoto, un "tren" de 555 kilos que llegó de Portugal con cinco años cumplidos.  A sus tres toros los mató el alcarreño por arriba con decisión y oficio, pero la del tercero fue, a mi juicio, la mejor estocada de la tarde.

 

 

El vallisoletano tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantener a raya a este huracán de toro  que cerraba festejo; un toro que embestía con una fuerza inusitada, pero obediente a la muleta planchada de su lidiador que le enjaretó tres o cuatro tandas por ambos pitones; con más facilidad por el izquierdo, hasta que el animal fue aplacando, poco a poco, muy poco a poco, su desmedida fuerza.

 

Al fin habíamos visto a un toro con fondo, con mucho fondo, es lo que ahora llaman durabilidad.

 

Y en los tendidos se respiraba tranquilidad cada vez que Joselillo pasaba de muleta al animal y no ocurría percance alguno, pero en la tanda siguiente vuelta a tener el corazón encogido. La espada fue rinconera tras un intento fallido, pero el presidente no fue cicatero y sacó el pañuelo para compensar el gran esfuerzo de Joselillo que, con anterioridad, al pasaportar al burraco segundo, recibió un golpe en el pecho, al matar contraquerencia, cuyo dolor que acusó durante toda la lidia.

 

Joselillo cosechó saludos con el burraco que hizo segundo; un ejemplar del que se esperaba más por sus hechuras. Silencio con el cuarto con el que resolvió sin más y la oreja comentada con el impresionante sexto.

 

La emoción, eso que tantas veces echamos en falta en las plazas de toros, sí estuvo en el coqueto coso Iradier Arena, así es como denominan a esta joven y funcional plaza de Vitoria cuya inauguración fue el 5 de agosto de 2006. Su capacidad es de 7.800 espectadores.

 

Finalizado el mano a mano, acierto pleno de Sebastián y Carlos Rodríguez (Serolo) a los que la afición de Vitoria les debe este bello espectáculo que han protagonizado toros y toreros, los diestros hicieron salir al mayoral de la ganadería para que saludaran a la escasa afición que se había dado cita en la tercera del abono vitoriano.

 

Los seguidores del torero del barrio vallisoletano de las Delicias posaron con su torero junto al furgón de cuadrillas antes de partir para el hotel. Mérito tiene que alrededor de cincuenta aficionados acudieran en autocar desde Valladolid, en un día laborable, para animar a su torero que, desde niño, les cautivó.

 

Eso es afición y lo demás es mandanga, como diría mi amigo Luis Gómez Rico; un comisario de policía de Cuéllar que presidió muchos años el coso del Paseo de Zorrilla y fue el único caso en la historia de esa plaza que suspendió una corrida de rejones!!!!! por falta de toros. No tienes cojones a suspender, dijo Jumillano. Y Luis suspendió en plena feria de San Mateo hace ya muchos años.

 

Que lo de Vitoria sea un ejemplo para otras empresas y plazas de toros. Viva el torismo (así rezaba el cartel anunciador) y la vaca que parió a tan buenos toros de Joao Folque de Mendoça, ganadero lusitano que cría toros con CASTA, PODER Y FIEREZA desde 1852.

 

Enhorabuena, ganadero.