La OSCyL y Maxim Rysanov abordarán el Concierto para viola y orquesta de Schnittke, su octavo debut de la temporada

TRIBUNA

El undécimo concierto, que en esta ocasión se traslada a este viernes y sábado, tendrá como solista invitado a Rysanov.

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL), de mano del violista ruso Maxim Rysanov, abordará esta semana en Valladolid el Concierto para viola y orquesta del compositor ruso Alfred Schnittke en el que será su octavo debut de la temporada.

 

El undécimo concierto, que en esta ocasión se traslada a este viernes y sábado, tendrá como solista invitado a Rysanov, quien fuera artista en residencia del Centro Cultural y con quien la OSCyL abordará por primera vez el Concierto para viola de Schnittke, compuesto a petición del violista Yuri Bashmet, a quien está dedicado.

 

La pieza, según destaca el Auditorio en una información recogida por Europa Press, es un ejemplo del llamado "lenguaje musical poliestilista", un lenguaje propio cuyo logro estuvo al margen de las limitaciones de la cultura soviética "y por encima de los mandatos de la vanguardia".

 

El uso de diferentes citas de variados estilos tanto históricos como sociales es la prueba del uso del lenguaje poliestilista en esta obra, que se suma a la nómina de siete que, a lo largo de esta temporada, ha abordado por primera vez la OSCyL.

 

Bajo la batuta del maestro zamorano López Cobos, director emérito que se sube por tercera vez esta temporada al podio de Valladolid, la Orquesta completará la jornada, esta vez dedicada a la música rusa, con la interpretación de la Sinfonía número 5 en Re menor, op. 47 de Dimitri Shostakovich, una de las más interpretadas y reconocidas: su estreno de mano de la Sinfónica de Leningrado estuvo arropado por 40 minutos de aplausos, según relataba Mitoslav Rostropovich.

 

Concebida como respuesta a las exigencias del partido comunista y, por ende, del realismo socialista, la pieza deja ver el sentimiento "trágico" del compositor ante la censura que se ejercía sobre su obra "a través de un explosión expresiva que supo, a la vez, satisfacer al aparato oficial y mantenerse fiel a su posición estética".

 

Medio siglo, 50 años, separan la composición de las obras programadas para la próxima semana, "clave", en ambos casos, en la vida de estos compositores: el concierto de Schnittke fue la antesala del ataque cardíaco que le dejó postrado durante sus últimos días mientras la Sinfonía número 5 supuso para Shostakovich el reconocimiento de su obra tras la suspensión del estreno de la anterior por las críticas del Partido Comunista.