La obra gráfica del Impresionismo toma la Sala de Las Francesas de Valladolid

Se trata de una selección de 101 grabados, dibujos y pasteles originales de 23 artistas europeos muestra "mucha parte oscura y oculta de los impresionistas"

La obra gráfica de grandes nombres del Impresionismo como Manet, Lautrec, Sisley, Monet, Degas o Renoir, fiel reflejo de algunos de sus hitos pictóricos, toma desde este martes y hasta el próximo 12 de julio la sala de exposiciones de la Iglesia de las Francesas de Valladolid.

  

Una selección de 101 grabados, dibujos y pasteles originales de 23 artistas europeos muestra "mucha parte oscura y oculta de los impresionistas", según la comisaria de 'Impresionistas. Ruptura y Vanguardia del siglo XIX', Marisa Perales, quien ha ensalzado la importancia que estas creaciones tuvieron en el marco del propio movimiento.

  

Los mundos rural y urbano, gentes de la calle y campesinos, paisajes y otros temas habituales para los impresionistas toman la obra gráfica exhibida en la sala de Las Francesas, que reúne aguafuertes y litografías de paisajes y retratos de Renoir así como aguafuertes de los que Manet se valió para plasmar sus estampas de cantantes, bailarines, toreros o aristócratas.

  

A ellos se suman a los paisajes y escenas cotidianas de Bonnard o a las tradicionales estampas de "intimidad femenina" de Degas, realizadas a través de heliograbado (fotografía y grabado), litografía o aguafuerte.

  

El "primitivismo" de Gauguin, cultivador también de la xilografía y el heliograbado para plasmar sus paisajes paradisíacos, encuentra su hueco en la muestra junto a obras de Millet, Corot o Pissarro, de quien se muestra su 'Les faneuses', o una única creación de Monet, quien nunca se sintió atraído por la obra gráfica.

 

UN "TOQUE" DE COLOR

  

Sisley pone una parte del toque cromático a la muestra, como también lo hace Raffaelli, mientras que Toulouse Lautrec, con sus 'jockey' y obras que ya traslucían su carácter renovador y su camino hacia el cartel, la publicidad o la imagen, y Odilon Redon, en la senda del surrealismo y la subconsciencia, marcan, desde sus distintas perspectivas, el final de la muestra.

  

En esta última parada la comisaria de la exposición ha situado a Van Gogh, autor de 'El hombre de la pipa', un retrato homenaje al doctor Paul Gachet, médico de muchos de ellos y pintor en cuyo taller experimentaron y se realizaron algunas de las creaciones que desde este martes se pueden contemplar en Valladolid.

  

'Impresionistas. Ruptura y Vanguardia del siglo XIX' ahonda, por tanto, en el "territorio de experimentación" que para aquellos artistas supuso la obra gráfica, concebida como "efecto esbozo" y "arte", y a la que distanciaron de la pintura.

  

El grabado de los impresionistas tuvo dos puntales: el japonismo y la técnica de grabado japonés, y la fotografía, sobre todo a la hora de "encuadrar y encajar planos", según Perales, quien ha apuntado a las influencias de Goya y Velázquez o el papel de la obra gráfica como instrumento de concienciación sobre las novedades y cambios en creadores como Manet.

  

El Impresionismo fue un "momento fundacional" del arte contemporáneo  generado por un grupo de pintores franceses que "abrió las puertas" al arte del siglo XX, según ha precisado la alcaldesa en funciones, Mercedes Cantalapiedra.