La mala costumbre del Real Valladolid de sumar los puntos de uno en uno

Una acción del partido entre el Nastic y el Valladolid en Tarragona.

Nuevo empate blanquivioleta, en este caso ante el Nástic de Tarragona, que aleja al equipo de la zona del playoff por el ascenso a Primera División.

NASTIC DE TARRAGONA (1): Alberto Varo, Bouzón, Xisco, Mossa, Xavi Molina, Tejera (Mandina, min. 84), Jean Luc, Emaná, Naranjo (Marc Jiménez, min. 79), Aburjania y Aníbal (Juan Muñiz, minuto 61).

 

REAL VALLADOLID (1): Kepa, Moyano, Marcelo Silva, Juanpe, Nikos (Óscar, minuto 80), Juan Villar, Álvaro Rubio, André Leão, Mojica, Rennella (Manu del Moral, min. 83) y Roger.

 

ÁRBITRO: Ocón Arraíz. Mostró tarjetas amarillas, por este orden, a Jean Luc, Nikos, Xavi Molina, Emaná y Renella.

 

GOLES: 1-0 (M.22); Emaná. 1-1 (m.25); Renella. 

 

INCIDENCIAS: Nou Estadi de Tarragona. 7.000 espectadores. 

Otro empate. Otro punto. Insuficiente porque la zona de playoff está ahora a cinco puntos y las sensaciones es que al equipo le sigue faltando un valor añadido para dar ese salto que le sitúe en la parrilla de los favoritos.

 

La cita en Tarragona no era sencilla porque el Nástic está asentado en la zona alta de la clasificación, pero la competición no está para elegir y si el Valladolid quiere aspirar a meterse en el grupo de cabeza que dispute las eliminatorias por la única plaza de ascenso que dejen libre los inalcanzables dos primeros clasificados, es preciso sumar de tres en tres. Un aspirante no puede permitirse hacerlo de uno en uno, como es el caso vallisoletano tras empatar en casa ante el Numancia y repetir resultado en tierras catalanas.

 

El Nástic llegaba a este duelo ante el Valladolid acumulando seis partidos consecutivos sin perder con una serie de empate - victoria - empate - victoria - empate. Ante el los vallisoletanos tocaría volver a ganar pero se encontraron, al menos, con un rival que también tenía ambición y que se presentaba en el Nou Estadi con siete encuentros seguidos sumando, aunque de ellos, solo tres victorias y cuatro empates. Ahora esa racha se amplía a ocho jornadas invicto.

 

 

El entrenador del Valladolid, Miguel Ángel Portugal, hablaba de este partido como una auténtica final y el equipo compitió creando ocasiones claras de gol. Pero el cuadro local también dispuso delas suyas aunque lo más evidente es el resumen final del minuto 92 cuando Juan Villar estrelló un disparo en el larguero que podía haber cambiado el signo del encuentro y, quizá, la trayectoria del Valladolid que hoy suma 38 puntos y no ofrece las sensaciones fiables de que puede ganar en cualquier campo y a cualquier rival.

 

Al menos, el Real Valladolid tuvo la capacidad de sorbreponerse al tanto de Emaná para, de inmediato, establecer la igualada gracias al aportunismo de Renella. Pero es un empate. Un simple empate.