La lluvia se convierte en inesperada compañera de viaje del Toro de la Peña en Tordesillas

Los vecinos de Tordesillas se retiran tras el aguacero.

Las previsiones meteorológicas no se confundieron y la lluvia deslució el festejo del Toro de la Peña. La mañana amaneció otoñal y cubierta, pero al menos se pensaba que el agua daría una tregua al primer festejo del Toro de la Peña, sustituto del extinto Toro de la Vega.

 

Así fue durante los prolegómenos. Incluso cuando el toro saltó a las calles, apenas unas gotas hicieron aparición. Nada importante. Pero ya una vez con el astado en la Vega, importante tormenta de aire que anunciaba el aguacero. Pelado se dirigía de nuevo al puente de Tordesillas, procedente del pinar, y el cielo –literalmente- cayó sobre los miles de espectadores que seguían el festejo.

 

Lo que hasta el momento estaba saliendo a la perfección y el público disfrutaba del morlaco, la lluvia lo desbarató. Agua a jarros, y desbandada generalizada en busca de refugio. La lluvia se convirtió en una invitada inesperada y deslució este primer Toro de la Peña