La lluvia asusta pero no disgusta al Discípulo Amado y a su Cristo de Medinaceli

La procesión se retrasó algo más de media hora por la lluvia, pero luego el agua no hizo acto de presencia y tuvo piedad de esta joven procesión que cuenta con el costal del Cristo de Medinaceli.

Los costaleros de la Cofradía del Discípulo Amado no se podían creer que poco antes de las ocho de la tarde comenzara a llover de forma tímida, pero lo suficiente como para dar al traste su procesión de Amor y Miseriocordia del Santísimo Cristo de Medinaceli. Se esperó media hora y la decisión de comenzar el desfile penitencial fue acertado porque ya no llovió en toda la noche.

 

El costal, al estilo jerezano, salió de la iglesia parroquial de San Agustín para cruzar el Campo Grande por el paseo del Príncipe y entrar en calle Santiago, con destino hacia la catedral metropolitana donde se realizó un acto penitencial. Después de más de cuatro horas de esta procesión con marcado caracter sureño y sin rastro del agua, los costaleros ponían por tercer año consecutivo fin a este desfile penitencial en la noche del Lunes Santo.