Tribuna mini Saltar publicidad
Cortinilla bose tribuna va 800x800px file

La liberalización no logra animar las ventas del comercio minorista seis meses después de su implantación regional

Comercios en un festivo de apertura de este año.

La aprobación en varias ciudades de la liberalización de horarios y calendario de cumple medio año sin que los índices de ventas lo hayan notado: siguen en negativo y entre los peores del país. El empleo tampoco mejora pese a que perdió 7.500 trabajadores en 2013.

Seis meses han pasado desde que la Junta de Castilla y León hizo oficial, el 29 de noviembre de 2013, las nuevas zonas de gran afluencia turística, la llave para la liberalización comercial. Bajo esta figura, las localidades salmantinas de Salamanca, Santa Marta de Tormes y Carbajosa de la Sagrada, y las vallisoletanas de Valladolid y Arroyo de la Encomienda pasaban a estar autorizadas para abrir más días festivos de los diez que, por norma, estaban permitidos hasta entonces.

 

Finalmente, y tras una negociación entre la Junta y el sector del comercio, finalmente fueron dieciséis los festivos autorizados para que las grandes superficies puedan abrir sus puertas en los municipios reseñados para desarrollar el "turismo de compras". De este modo, la Junta se adaptaba de manera limitada al real decreto de julio de 2012 con el que el Gobierno se propuso aumentar la competitividad del comercio nacional autorizando la apertura sin límites en determinadas ciudades. La medida, pensada inicialmente para las catorce más grandes (Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Sevilla. Valencia, Granada, Málaga, Alicante, Bilbao, Zaragoza, Córdoba, Las Palmas de Gran Canaria, Cartagena y Santa Cruz de Tenerife), que suman el 95% del turismo internacional, tenía una segunda fase en la que entraban en juego las comunidades autónomas.

 

A partir de 2013, estas podían abrir un proceso para que los municipios que lo desearan pudieran solicitar la declaración de Zona de Gran Afluencia Turística o, lo que es lo mismo, acogerse a la posibilidad de liberalizar al máximo los horarios y calendario de aperturas. Con el argumento de mejorar la cifra de negocio del sector comercial abriendo más días al público, varios municipios se lanzaron a pedir esta declaración sin tener en cuenta la opinión de sus asociaciones de comercio minorista; es el caso de Salamanca, que estaba dispuesta a la liberalización total: que se abriera todos los festivos.

 

Finalmente, la Junta se sentó con el pequeño comercio y las grandes superficies y acordaron abrir 16 días al año como máximo. A este proceso se sumaron las localidades de Castilla y León reseñadas más arriba (junto a Ávila y parte de Valladolid que ya gozaban de la liberalización), que llevan ya seis meses bajo este paraguas, y que ya han disfrutado algunas de las fechas extra previstas. Sin embargo, su efecto no es, de momento, el anunciado, al menos, para el comercio minorista. De hecho, ni las ventas ni el empleo del comercio tradicional. lo han notado en el sector más afectado: 

 

Según los datos del INE, el índice de ventas del comercio de Castilla y León no ha logrado levantar cabeza en este primer semestre de liberalización para las ciudades citadas. De hecho, la Comunidad protagoniza los peores datos del país. En lo que va de año, las ventas del comercio al por menor han caído un 2,9% en la Comunidad, la segunda mayor bajada del país. Y llevan en negativo de manera constante desde que en noviembre se extendieron las zonas de afluencia turística en la región.

 

Es cierto que esa variación media anual no es tan negativa como en los peores años del comercio tradicional, 2012 y 2013, cuando el índice cayó un 6,8 y un 5,6%, respectivamente. Pero también es cierto que el cambio ha modificado en poco el comportamiento comercial de los clientes, lo que acaba dando la razón a los minoristas: el problema no es la cantidad de días de apertura, sino la capacidad de consumo. Así, desde septiembre de 2013 la variación interanual de ventas de comercio ha estado siempre en negativo y la mensual solo se ha animado en diciembre y en marzo, dos épocas en las que siempre sube el consumo vinculado a las Navidades y la Semana Santa. Algo que se puede atribuir más a la ligera mejora del tono económico general que a otra cosa.

 

En cuanto a la ocupación, tampoco repunta a pesar de que en 2013 se perdieron 7.547 ocupados en el sector, un 7,5% con respecto al año anterior. El empleo en el sector del comercio minorista cae menos, pero sigue a la baja: hasta abril sigue un punto por debajo de lo de hace un año, así que no recupera empleo. Y solo se ha animado la contratación, de nuevo, en Navidad.

 

También hay que tener en cuenta que la ampliación de las fechas festivas de apertura de comercio no ha tenido ningún efecto en el sector minorista. En aquellos municipios con grandes superficies, que son las que se benefician de esta medida, sí que se ha aprovechado la posibilidad de abrir, aunque no todas las marcas lo han hecho en los días extra de que se dispone; pero entre el pequeño comercio se ha dado con frecuencia la espalda a esos domingos de más.