La Junta registra 4.843 testamentos vitales desde su puesta en marcha en 2008

La Junta de Castilla y León ha registrado el testamento vital de 4.843 ciudadanos desde la puesta en marcha del Registro de Instrucciones Previas de la Comunidad en enero de 2008, y hasta el pasado 30 de junio.

Las estadísticas han demostrado que las mujeres han realizado más testamentos vitales que los hombres (3.077 frente a 1.766) y la edad media de los solicitantes es de 57 años.


Por provincias, el registro de instrucciones previas se ha repartido de la siguiente manera: Ávila, 146; Burgos, 823; León, 995; Palencia, 302; Salamanca, 511; Segovia, 202; Soria, 139; Valladolid, 1.404 y Zamora, 288; e estas cifras hay que añadir 33 documentos más que han sido formalizados dentro de la Comunidad por personas procedentes de otras autonomías.

Los ciudadanos de la Comunidad que han decidido elaborar el documento lo han podido hacer a través de tres procedimientos legalmente previstos para la formalización de su inscripción: 635 han cumplimentado el proceso ante notario, 2.016 lo han hecho acompañados de tres testigos y 2.192 han elegido la opción de realizar su registro ante el personal funcionario de la Consejería de Sanidad designado para ello.

Para facilitar este último proceso, la Consejería de Sanidad ha puesto a disposición de los ciudadanos una serie de teléfonos a través de los que se puede solicitar cita previa para formalizar el testamento vital ante un funcionario.

Finalmente, hay que indicar que al haber pasado ya más de cinco años desde la puesta en marcha del programa, hay testamentos vitales que ha sido sustituidos o revocados (todos los ciudadanos tienen derecho a hacer modificaciones o anular sus instrucciones previas cuando lo consideren oportuno) y otros han sido cancelados por muerte de los titulares.

En este tiempo, se han sustituido 60 documentos y se han revocado otros cinco; además, se han cancelado 28 por fallecimiento de sus otorgantes.

El testamento vital es "la manifestación anticipada de voluntad que, por escrito, hace cualquier persona mayor de edad, capaz y libre, acerca de los cuidados y el tratamiento de su salud o sobre el destino de su cuerpo o de sus órganos una vez llegado el fallecimiento, para que sean tenidas en cuenta por el médico o por el equipo sanitario responsable de su asistencia, en el momento en el que se encuentre en una situación en que las circunstancias que concurren le impidan expresarla por sí mismo".