La historia que no se ha contado sobre el cierre de Simeón

La tienda Simeón, en la calle  Santiago. JORGE IGLESIAS

Reiterados incumplimientos de los inquilinos con la propiedad han llevado la situación hasta el punto actual del cierre del local después de muchos años disfrutando de una privilegiada ubicación y un alquiler a precio de ‘ganga’. 


 

La 'casa buena' de Valladolid

 

El local en donde se encontraba Simeón, en la calle Santiago 26, es propiedad de la familia de Francisco Mateo, fundador principal de la sociedad FASA y un hombre con evidente notoriedad en el Valladolid de la época. La construcción del edificio se remonta a los años 37 a 39. Por entonces, ya se conocía el inmueble como ‘la casa buena’ de Valladolid y acogió la sede de la Sección Femenina. Pero no fue una decisión de la propiedad. En pleno estallido del régimen, este decidió ocupar las dos primeras plantas que albergaron a esta división de la Falange. Años después, ambas plantas fueron devueltas a la propiedad. 

 

Detrás del cierre de la tienda de Simeón, en la calle Santiago, existen una sucesión de desencuentros entre la propiedad y la empresa arrendataria que se remontan hasta el año 1994, cuando cambió la Ley de Arrendamientos urbanos (Renta Antigua). Más de dos décadas de litigios resueltos recientemente cuando las llaves del local fueron devueltas a sus dueñas a pesar de los intentos de Simeón por prolongar su estancia en una privilegiada plaza comercial que, a partir de ahora, valora diferentes propuestas.

 

Simeón no solo gozaba de un emplazamiento espectacular, en plena confluencia entre la calle Santiago y Claudio Moyano gozando de acceso peatonal y paso de tráfico. También disfrutaba de un alquiler de 600 euros que incluía, entre otros, los gastos de Comunidad y mantenimiento. La propiedad estableció un complemento de contrato por obras autorizadas qua actualiza a partir de 1988 el alquiler sometido a la ley de Renta Antigua, el que Simeón no quería cumplir al momento de la actualización legal de 1994. En 18 años no hubo manera de plantear una solución razonable que pusiera orden en una situación de claro perjuicio para las propietarias del local. Finalmente, en 2014 hubo sentencia para establecer el alquiler básico a partir del momento de la demanda en 1.300 euros, lo que llevó a la propiedad a perder por este concepto 120.000 euros, además de la actualización del complemento que quedó pendiente de sentencia posterior y que ascendió a un total de 135.000 euros establecidos por sentencia que tampoco fue cumplida.  

 

En diciembre de 2014 el contrato con Simeón llegaba a su fin pero pretendía prorrogar su estancia durante cinco años más a pesar de no haber abonado la renta actualizada desde el primer momento ni al fin del contrato. Para poder ejercer ese derecho debía hacer frente a los 120.000 euros de actualización de la renta base y a los 135.000 de la renta por obras, algo que nunca hizo durante los 20 años en que estuvo obligado a hacerlo Como señala la propiedad del local “nos hicieron perder 17 años”, a través de una serie de acciones estratégicas para prolongar la situación. Tanto que, conocida la sentencia y las obligaciones a las que debía hacer frente, Simeón planteó un Concurso de Acreedores y presentó diferentes recursos ante la Audiencia Provincial. La propiedad solicitó la ejecución de desahucio pero no se podía ejecutar al estar abierto el concurso.

 

En un espacio de indefensión y sin capacidad de maniobra, la propiedad vio como desde enero de este año, Simeón ya no pagaba cantidad alguna por el alquiler de la tienda. Pero en el mes de julio, una vez publicado el edicto, el Administrador Concursal de Simeón, de acuerdo con el Juzgado, decidió devolver las llaves a la familia propietaria para que tuvieran al menos la libertad de trabajar las opciones de nuevos inquilinos para ese local de 300 metros cuadrados divididos en dos plantas.

 

Simeón ya es historia en Valladolid y su espacio tendrá en breve nuevo inquilino. Las propietarias valoran distintas ofertas para volver a iluminar de actividad uno de los locales más privilegiados de la ciudad pero ya en unas condiciones de alquiler de acuerdo al mercado actual y liberado de las ataduras de la Renta Antigua.

 

La propiedad  ha rogado a este periódico que recogiera su denuncia y rectificación de los comentarios que algunos de los lectores de forma anónima o con seudónimos han hecho a nuestra anterior información por ser contrarios a la realidad teniendo en cuenta el grave perjuicio económico que han padecido en esta situación con Simeón