La historia olvidada de Valladolid: El día que se paseó por el Pisuerga

El río Pisuerga congelado en enero de 1971. Foto del Ayuntamiento de Valladolid.

En los últimos cuatros siglos y durante el invierno, la ciudad de Valladolid ha tenido que soportar tremebundas heladas que han originado un suceso, cuando menos, singular y desusado en la comunidad, aunque no único; el estado de congelación del río Pisuerga

Por todos es conocido que Castilla y León cuenta con uno de los inviernos más gélidos del país. Los expertos en meteorología aluden a la situación geográfica de la comunidad, la altitud y a la ausencia de de mar en toda la región, para explicar las bajas temperaturas.

 

En los últimos cuatros siglos y durante el invierno, la ciudad de Valladolid ha tenido que soportar tremebundas heladas que han originado un suceso, cuando menos, singular y desusado en la comunidad, aunque no único; el estado de congelación del río Pisuerga. Era tan exagerado el frío que abrigaba a la ciudad vallisoletana, que los habitantes se trasladaban de una orilla del río a la otra caminando por el suelo helado del Pisuerga.

 

La primera fecha de la que se tiene constancia en la que se da tal insólito suceso es el día 30 de enero de 1658.  Recoge el libro de Luis Calabia Ibáñez, Valladolid, crónicas de ayer y hoy, un testimonio del notario Manuel Álvarez, sobre el fenómeno acontecido en esa fecha:

 

«Fueron tan grandes las heladas, fríos y aires que hubo en esta ciudad en este presente año de mil y seiscientos y cincuenta y ocho, que se pasaba por el hielo de parte a parte por muchas partes, y ví jugar en medio del río a muchos muchachos al cacho, y a la argolla y ala taba, en el hielo que en él había, y pasar muchas y diversas personas de esta parte a la Huerta del Rey y volver y venir atravesando dicho rio por el dicho hielo, sin riesgo ni daño alguno que sucediese».

 

El río Pisuerga en la actualidad.

 

El invierno de 1890 – 1891 se recuerda por la intensidad del frío no solo en Valladolid o Castilla y León, sino en toda la península. La culpa la tuvo el denominado viento gregario o viento del noroeste que trajo consigo unas masas de aire muy frías y secas que bañaron la Península a lo largo de varios meses. Durante esas fechas se recoge que el 28 de noviembre de 1890, Valladolid tuvo una temperatura de 12 grados bajo cero, lo que supuso la congelación del río Pisuerga.

 

Recoge Enrique Bayerri y Bertomeu en su libro “Historia de Tortosa y su comarca”, que el 18 de enero de 1891 aparecieron heladas las aguas del río Ebro, a casi todo lo largo del frente de Tortosa, con una temperatura de 9.5ºC grados bajo cero. Añade el autor que no sólo se heló el Ebro en Tortosa, también estaba helado el Pisuerga  en Valladolid tal y como lo había estado en el invierno 1884-1885, y así se encontraban todos los ríos de la meseta norte, incluido el Duero a su paso por Soria. a Baleares, sobre todo entre los días 15 y 20 de enero.

 

La última fecha recogida data de 1971. A mediados de enero, el Pisuerga se hiela de manera que la gente pasea por el río sin temor alguno. Las temperaturas eran de -15ºC, y según recoge el Archivo Municipal de Valladolid, el río se mantuvo congelado durante varias semanas.