La historia oculta: El mago negro de Valladolid

Un fotograma de Nosferatu, de F.W Murnau

En 2004 alguien profanó multiples tumbas y nichos del cementerio de El Carmen para luego esparcir los cadáveres por la ciudad de Valladolid. Nadie se podía esperar la finalidad que escondía tal macabro acontecimiento.

Durante el mes de enero en el año 2004, el sosiego de la policía y ciudadanos se turbó por completo cuando salió a la luz pública que alguien estaba profanando y extrayendo los cadáveres del cementerio de El Carmen para luego esparcir los mismos por la ciudad de Valladolid. Al principio nadie sabía si se trataba de una especie de ritual o de una locura incomprensible, pero con el paso de los días, la policía supo que no era una travesura del muy mal gusto, sino que analizando con detalle el modus operandi del infractor, estaban ante un hecho singular y diferente a todo lo que se habían enfrentado anteriormente.

 

La turbación que rodeaba a este extraño suceso crecía a medida que se descubrían nuevos cadáveres esparcidos por Valladolid. No era la primera vez que la policía afrontaba un caso de profanaciones. En 1993, 400 tumbas de los camposantos de Valladolid fueron profanadas. La policía condujo una investigación que le llevó hasta una casa del barrio de La Flecha, en el municipio de Arroyo de la Encomienda. Allí descubrieron que un grupo de Death Metal había sido el autor de las profanaciones y que usaron los cadáveres para rituales de magia negra.

 

Pero ahora el autor o autores de las profanaciones se dedicaban a colocar los restos de las tumbas por las mismas calles de la ciudad. ¿Cuál era la causa de tal acontecimiento? ¿Una simple y macabra broma? ¿Quién o quiénes se atrevían a quebrar el descanso eterno de los muertos?

 

Durante una noche de febrero en el cementerio de El Carmen, un vigilante sorprendió a un hombre que estaba sacando un cadáver de un nicho. El malhechor fue detenido y la policía procedió a registrar su vivienda. El material encontrado no dejó dudas de que ese hombre había sido el causante de todas las profanaciones: crucifijos, calaveras de plástico, vídeos sobre el demonio, dibujos sobre sus propias profanaciones y hasta un libro de dominación mental, Teledominio XX.

 

El hombre de 27 años respondía a las iniciales de R.H.E y se le conocía como el Buque. Días después reveló que se consideraba a sí mismo el dios egipcio Anubis, el dios funerario y maestro de las necrópolis con el poder para resucitar a los muertos.  Además en su confesión declaró que su intención desde el principio era encontrar el cadáver de su abuela, que había fallecido dos años antes del inicio de las profanaciones, para poder devolverla a la vida a través de ritos de magia oscura.

 

Ocho meses después de lo sucedido, Ruben H.E fue enjuiciado por el Juzgado de lo Penal 2, aunque fue absuelto penalmente debido a una enfermedad mental que le fue diagnosticada. A pesar de los cuatro años de tratamiento impuestos por el juez, Buque volvió a profanar una treintena de tumbas en el cementerio de El Carmen en el año 2010.