La historia oculta de Valladolid: la Santa Inquisición

Valladolid ciudad histórica y con un pasado milenario esconde en sus entrañas recovecos ocultos repletos de enigmas y misterios.

El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición es uno de los episodios más lóbregos y sangrientos de la historia de la Iglesia católica. Este tribunal tiene el dudoso honor de haber concebido y desarrollado los instrumentos y mecanismos de torturas más implacables y sanguinarios jamás vistos con el único fin de suprimir cualquier síntoma de herejía en la sociedad de la época.

 

"Condenados por la Inquisición", de Eugenio Lucas."Condenados por la Inquisición", de Eugenio Lucas.

 

Tenemos que viajar hasta el reinado de Federico II Hohenstaufen, rey de Sicilia, Chipre, Jerusalén y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico para posar nuestra mirada en el origen del primer tribunal inquisitorial. Fue en 1220, a petición del rey Federico, cuando el fue fundado por el Papa Honorio III en 1220. La intención del emperador era estrechar relaciones con la Santa Sede ante la mala imagen que él mismo se había formado debido a su amistad con los musulmanes.

 

En España se formaron los primeros tribunales en 1242 a partir de un Concilio provincial de Tarragona. Con la llegada de los Reyes Católicos al poder, la firmeza del Santo Oficio ante todos los apóstatas aumentó de forma radical. Su objetivo era tajante, mantener la fe católica en todos sus reinos. Desde el siglo XIII, la Iglesia admitió el uso de la tortura para conseguir la confesión y arrepentimiento de los reos.

 

Valladolid tuvo su primer tribunal del Santo Oficio en 1488 y se estableció en el nº 22 de la calle de Francos siendo en la actualidad la calle Juan Mambrilla. Concretamente fue en una casa propiedad de la familia Zúñiga y que pasó luego a posesión de la condesa de Osorno.

 

Casa de la familia Zúñiga, siendo ahora el Centro Buendia de la UVACasa de los Zúñiga. Centro Buendía de la Universidad de Valladolid en la actualidad.

 

Posteriormente, según el escritor vallisoletano y miembro de la Academia de Historia, Matías Sagrador, el tribunal pasó a los edificios de la que era entonces calle Pedro Barruecos, siendo ahora la calle de Fray Luis de León. El escritor descubrió la localización del tribunal cuando descubrió inscripciones en latín y castellano hechas por los reos que se encontraban en los sótanos de los edificios.

 

En 1559, el Tribunal del Santo Oficio se trasladó hasta las casas pertenecientes al mayorazgo de don Pedro González de León y de doña María Fernández Coronel. Estas casas, situadas en la calle Real de Burgos junto a la parroquia de San Pedro Apóstol, formaron parte de las cárceles secretas de la Inquisición.

 

En una de estas cárceles pasó cinco años recluido el poeta, escritor y profesor de Universidad, Fray Luís de León. Su delito, haber traducido a “lengua vulgar” el libro de los Cánticos de Salomón, menospreciando así la edición Vulgata, una traducción de la Biblia hebrea y griega al latín. El fraile dominico, filósofo, teólogo y jusrista Fray Bartolomé fue quien llevó adelante la denuncia hacía su compañero Fray Luís de León, alegando que había perdido “el respeto y la tradición a la religión y fe nuestra”. En 1576, después de interminables alegaciones Fray Luis de León consiguió su liberación retomando su vida en la ciudad de Salamanca.

 

En 1601 el Tribunal del Santo Oficio junto a la Chancillería traslada su sede hasta Medina del Campo debido al traslado de la Corte desde Madrid a Valladolid. La intención de la iglesia era trasladar el tribunal hasta el Castillo de La Mota, pero el gran coste económico y el desmesurado tiempo para realizar las obras de adaptación del castillo acabaron por desechar esa opción. El encargado de buscar acomodo al Tribunal, don Juan Zapata Osorio, decidió trasladar la sede a la casa de doña Leonor Cuadrado.

 

El traslado de la Corte a Valladolid sumado al nuevo emplazamiento de la Real Chancillería y del Tribunal del Santo Oficio en Medina del Campo provocó un desmesurado aumento de los alquileres en las viviendas de ambas ciudades. En 1606 el tribunal volvió a Valladolid, incrementando su jurisdicción territorial hasta llegar a tener potestad sobre más de 320 poblaciones.

 

Así pues, el Tribunal llevó a cabo torturas y encarcelamientos durante más de dos siglos hasta que en la noche del 6 al 7 de diciembre de 1809 ardió la que era la última cárcel de Tribunal del Santo Oficio en Valladolid situada en la calle Real de Burgos.

 

Colegio Público Macías Picavea

 

Dos siglos después los ladrillos del colegio público Macías Picavea se alzan sobre los restos calcinados de la historia más tenebrosa y despiadada de Valladolid.