La historia oculta de Valladolid: El O.V.N.I. de 1965

Hasta 300.000 personas pudieron haber sido testigos de este insólito acontecimiento. El artefacto, gigantesco, de color blanco plateado y que giraba sobre sí mismo, sobrevoló Valladolid varias horas.

16 de septiembre de 1965, Plaza Mayor de Valladolid, 16.00 de la tarde. La gente que se encuentra en pleno corazón de Valladolid se alborota, dirigen sus miradas al cielo. Un extraño artefacto de grandes dimensiones y de figura triangular sobrevuela los cielos cándidos de la ciudad vallisoletana. En esos momentos, la plaza de toros estaba celebrando una de las corridas de feria y mientras tanto, el público no perdía detalle de lo que estaba ocurriendo en el cielo.

 

El objeto, que permanecía suspendido en el aire, fue visto no solo por miles de vallisoletanos, sino también desde las localidades de Palencia y Segovia. Hasta 300.000 personas pudieron haber sido testigos de este insólito acontecimiento. Según cálculos posteriores, el extraño artefacto se encontraba a una altura de 2.700 metros respecto al suelo.

 

El avistamiento supuso tal revuelo que el acontecimiento fue recogido en portada por El Norte de Castilla. Este incidente no era ni mucho menos extraordinario en la década de los 60 en España, ya que fueron abundantes los casos de avistamiento O.V.N.I. por toda la geografía española.

 

 

 

 

 

Fueron varios testigos en Valladolid quienes tomaron gran relevancia por la trascendencia de sus declaraciones. Heliodoro Carrión, un piloto de aviación civil sobrevolaba la localidad de Tordesillas. Eran las 17.35 cuando el aviador escuchó un aviso desde su radio: “Hemos detectado un artefacto brillante y triangular entre las poblaciones de Villanueva de los infantes y Tudela de Duero”. En esos momentos a Heliodoro le invadió la curiosidad y decidió acercarse en la mayor medida de lo posible al artefacto. Una vez que se encontraba lo más cerca posible su asombro era mayúsculo. El piloto declaró que el objeto triangular era gigantesco, unas tres veces más grande que un avión comercial, de color blanco plateado y que giraba sobre sí mismo.

 

El otro testigo de excepción fue el sacerdote Antonio Felices. Nacido en Filipinas, Antonio fue misionero en China, Vietnam del Norte y Ceilán. El padre Felices enseñaba Física y Química, Inglés, Música y Dibujo en el colegio de los padres dominicanos en Valladolid. Dos días después del suceso, Antonio escribió una carta a su compañero, Severino Machado:

 

Mi querido Padre Machado, por fin, por primera vez en mi vida pude ver un platillo volante. Lo vimos el día 16, a las 18.45 de la tarde cuando vino el hermano enfermero a avisarme que un platillo volante estaba sobre el colegio. Era de un color blanco muy brillante, en estos salieron los demás padres y madres y lo vieron muy claro. Otro padre y un servidor fuimos al laboratorio para montar el telescopio de cuatro pulgadas que tenemos. A las 19.20 habíamos montado el telescopio. ¡Vaya un espectáculo que nos aguardaba! Después de montar el telescopio y enfocarlo pudimos ver un enorme aparato, posiblemente como de un kilómetro de largo, en forma triangular y con una gran cúpula en el centro de forma alargada, tenía aletas en las puntas de la base del triángulo y se cimbreaba lentamente. Todos los padres se turnaron para vislumbrar el fenómeno por el telescopio. Era evidente que se trataba de un aparato metálico, estaba a una gran altura sobre el colegio. El objeto estuvo quieto hasta que a las 20.05 en que de repente empezó a tomar altura y a desaparecer completamente de la vista. De vez en cuando, salieron unos puntitos de luz del aparato que se alejaban en todas las direcciones. Como usted podrá comprobar, concuerda exactamente con la fecha que usted había señalado en su calendario de apariciones de platillos volantes. Adjunto le he hecho un dibujo a vuelapluma. Un saludo de su amigo, el Padre Antonio Felices”.

 

 

 

 

Como bien había escrito Antonio Felices, el artefacto desapareció de forma fulgurante, y repentina, dejando a todos los testigos de tal insólito acontecimiento con una duda, ¿qué era ese extraño objeto que habían tenido sobre sus cabezas durante varias horas?, ¿cómo fue capaz de escabullirse de aquella manera tan súbita?

 

El avistamiento del O.V.N.I. forma parte de la historia oculta, no solo de Valladolid, sino de todo el país, porque es sin duda, uno de los casos más sorprendentes de la ufología en España, por la cantidad de testigos que presenciaron el acaecimiento.