La historia negra de Valladolid: el enemigo público número uno

Una imagen de la detención de Juan José Garfía Rodríguez.

Entre el 16 y el 17 de septiembre de 1987, Juan José Garfia Rodríguez asesinó a un guardia civil, un policía municipal y un hostelero, en una de las noches más funestas y siniestras que los ciudadanos de Valladolid hayan vivido.

 

El 16 de septiembre de 1987 a la una de madrugada y bajo la luz de una pálida luna, Juan José Garfia, su hermano Carlos Garfia y la novia de este último recorren las carreteras castellano-leonesas a lomos de un Seat 600. A pocos kilómetros de llegar a Valladolid, en la carretera de Puenteduero, el Seat manejado por Carlos sufre un patinazo y termina con el vehículo y los tres pasajeros en la cuneta. Mientras los tres protagonistas intentan arrancar el automóvil, un coche de la Policía Municipal atraviesa el lugar el suceso y detiene su marcha para interesarse por lo ocurrido. Carlos no tiene carné de conducir y ante la presencia de los dos agentes, un individuo responde a tiros con una escopeta recortada. Meses después, José revelaría que el miedo a volver a la cárcel le invadió por completo y que por eso reaccionó de manera tan violenta, cruel y despiadada.

 

Las víctimas fueron Daniel Prieto Díaz, de 35 años, que falleció antes de que las asistencias sanitarias pudieran hacer algo. El otro policía municipal, Miguel Ángel Mongil, de 31 años, consiguió salvar a su vida a pesar de que su rostro quedó gravemente lastimado. Una vez que los delincuentes abandonaron el lugar del crimen, Miguel hizo uso de la radio de su automóvil para ponerse en contacto con el cuartelillo de la Policía Municipal y pedir auxilio.

 

Jesús Ignacio Ortiz, vecino de Medina del Campo, se acercó al lugar del incidente para interesarse por lo sucedido, pero al aproximarse recibió varios disparos a bocajarro que acabaron con su vida. Los dos hermanos y la chica utilizaron el vehículo de Jesús Ignacio para continuar con su huida.

 

Tras dejar a la novia de Carlos en su vivienda, los dos hermanos pasaron la noche escondidos en las cercanías de la localidad de Aldeamayor de San Martín. Al día siguiente los dos hermanos se toparon con un control de carretera de la Guardia Civil, al que respondieron una vez más con un tiroteo que acabó con la vida de Avelino Martín Fuertes y con Ángel Noriega Ortega herido de gravedad. Por su parte, Carlos también resulto malherido, por lo que acabó siendo arrestado.

 

Juan José se dio a la fuga refugiándose en los propios alrededores de Aldeamayor. A pesar de que la Guardia Civil registró todas las viviendas del pueblo, no consiguieron dar con el fugitivo, que se había  escondido en los pinares cercanos al propio municipio.

 

Una vez que la oscuridad se hizo dueña del entorno, Juan José inicio de nuevo su huida, esta vez con dirección a Laguna de Duero. Allí consiguió que un vecino le llevase en coche hasta Valladolid, pero lo que entraba en los planes del delincuente es que fuese reconocido por un guardia civil que iba de paisano. Éste le siguió hasta Valladolid, donde tuvo lugar otro tiroteo. Juan José cometió el error de dar por muerto al guardia civil y decidió esconderse entre la espesura que rodeaba al río Pisuerga. Pasadas unas horas y cuando pensaba que la zona se habría despejado decidió salir de su escondite. En ese momento una marabunta de policías y guardias civiles apresaron al criminal finalizado de esta forma la huída.

 

Juan José Garfia Rodríguez fue condenado por la Sala de lo Penal de la Audiencia Provincial a 113 años de prisión por triple asesinato.

 

 

SU ESTANCIA EN LA CÁRCEL Y EL GIRO EN SU VIDA

 

Durante su estancia en la cárcel, Juan José Garfia protagonizó una espectacular fuga desde un furgón de la Guardia Civil que más adelante relató con detalle en su libro 'Adiós Prisión, el relato de las fugas más espectaculares'; sufrió numerosos días y meses las celdas de aislamiento del protocolo FIES para reclusos de especial seguimiento, lideró motines y paso por 35 cárceles diferentes ubicadas en territorio español e incluso se casó en 1998 con una funcionaria de prisiones e hija de un Guardia Civil.

 

Ese acontecimiento modificó su psique por completo y le ayudó a vislumbrar un futuro radicalmente diferente al que había tenido a lo largo de toda su vida. En un proceso de reflexión Juan José Garfia se interesa por el arte y por la carpintería hasta el punto que acabó licenciándose en Historia del Arte.

 

En 2004 se hizo un retrato de su vida en forma de película, con Alberto San Juan encarnando al propio Juan José. Desde 2010, el que fue el enemigo público número uno de Valladolid disfruta de una libertad condicional en un piso alquilado del barrio de Carabanchel, en Madrid