La historia del cementerio mudéjar oculto en la Casa del Estudiante de Valladolid

El cementerio mudéjar fue encontrado hace más de veinte años frente a la Casa del Estudiante. JUNTACYL

A principios de los años 90, unas excavaciones arqueológicas realizadas cerca de la actual Casa de la Universidad de Valladolid concluyeron con el hallazgo de medio centenar de tumbas.

No es una historia de esas que acostumbran a trascender en Valladolid, que comentan de cuando en cuando sus habitantes como el nacimiento de Felipe II en el Palacio de Pimentel o la leyenda del Puente Mayor. No. Pero curiosamente, esta sí que es real y 100% demostrada. Y es que no demasiados conocen el oculto cementerio mudéjar que yace debajo de la Casa del Estudiante, junto a la actual Iglesia de San Pedro.

 

Bien documentado lo tiene la propia Junta de Castilla y León, consciente del rico patrimonio que supone la presencia de estos cuerpos de hace más de cinco siglos de antigüedad. Por cierto, todos exactamente igual posicionados según mandaba la tradición mudéjar. Envueltos en un sudario en sus fosas, tumbados sobre el costado derecho, con los pies hacia Oriente y la cabeza a Poniente, de manera que la cara quedase mirando a la Meca.

 

La Junta de Castilla y León documentó el hallazgo hace unos años. JUNTA

 

Una excavación a principios de los años 90 dio como fruto, casi por casualidad, el hallazgo de hasta medio centenar de estos nichos, según describe la propia Junta “más o menos alineadas, algunas de ellas delimitadas con sencillos muretes de adobes y cubiertas con lo que en su día fueron planchas de madera”. Las fotografías dejan patente que los esqueletos se conservaban en un estado más o menos aceptable, que lógicamente permitió su estudio.

 

¿Y qué supusieron estas investigaciones? Resulta que la mayoría de estos cadáveres mudéjares correspondían a niños que apenas alcanzaban los cinco años de edad, mientras que otros tantos eran de adultos ancianos.

 

“Ambos sexos presentaban una estatura mediana, que en el caso de los hombres rondaba los 160-170 cm y los 150-157 en las mujeres, y una complexión por lo general robusta, tal vez debida a la ingesta importante de hidratos de carbono en su dieta diaria, la base de algunos de sus platos tradicionales”, aseguran las propias fuentes del organismo regional, en referencia a este descubrimiento al que son ajenos muchos estudiantes que pasan por su ‘Casa’. ¿Y usted, conocía esta historia oculta de Valladolid?