La herencia de Jesús Terciado envenena el futuro de Cecale

El presidente interino de Cecale, Santiago Aparicio

El "no" de Valladolid, León y Zamora al plan de viabilidad para enjugar la deuda que dejó la gestión de Jesús Terciado inclina a Santiago Aparicio a la dimisión. El reparto del pago del agujero de 1,7 millones y el resultado de la auditoría siembran la discrepancia.

Más de un año después de su dimisión, la sombra de Jesús Terciado sigue siendo muy alargada en Cecale. Apartado por decisión propia de la presidencia de la patronal, aludió a motivos de salud mientras se sustanciaba una querella por el supuesto uso abusivo de una tarjeta de crédito y se refugió en Cepyme, la patronal de la pequeña y mediana empresa, donde todavía es presidente. Pero su 'herencia' está todavía presente en la patronal castellano y leonesa, tanto que el acuerdo sobre el plan de viabilidad para enderezar las cuentas que dejó como legado ha puesto a su sucesor al borde de la dimisión.

 

Los acontecimientos se precipitaron este martes cuando, reunidos en comité, los presidentes de las patronales provinciales debían someter a voto el esperado plan de viabilidad. Se trata del documento que pone negro sobre blanco cómo se va a pagar el agujero económico que dejó la anterior directiva, comandada por Terciado. Son 1,7 millones de euros a los que hay que hacer frente, sin contar la operación de la nueva sede, que ha lastrado enormemente las cuentas de Cecale. El documento ha sido el caballo de batalla del sector más crítico, el que liderado por Salamanca se opuso a las maneras de gestión de Terciado y su equipo. Y ahora la patronal salmantina se ha convertido casi en el único gran aliado que tiene Aparicio.

 

Durante meses, Aparicio se ha ido granjeando los apoyos del resto de presidentes para romper con la anterior etapa, pero muchos de los presidentes estaban en la junta directiva de Terciado y eso parece tener todavía mucho peso. En algunos casos, votar a favor del plan de viabilidad era admitir los errores de gestión de un equipo en el que estaban totalmente implicados, y mucho más lo será asumir el resultado de la auditoría encargada sobre esa época, que está al caer y que Aparicio se comprometió a hacer para arrojar luz sobre comportamientos inadecuados. Así que, de entrada, se ausentaron los presidentes de Ávila (feudo de Terciado) y Segovia, que históricamente habían delegado en Aparicio (presidente en Soria) y que ayer lo cedieron a Burgos. Y León, Valladolid y Zamora votaron en contra. Dos signos de distanciamiento inesperados.

 

En el origen de la negativa, el modo de hacer frente al pago de la deuda. Valladolid y León estarían en desacuerdo con el sistema escogido para saldar los 1,7 millones de agujero, que se pagarían a partes iguales entre las nueve provincias, algo que en teoría les favorece porque, por su tamaño, de haberse pagado en función del peso de las provinciales en Cecale les hubiera tocado aportar más. En el caso de Zamora, su reticencia estaría vinculada más con las estrecheces de su economía, que le complicarían asumir el pago de esa cantidad o convencer a sus asociados para hacer una aportación extra. Pero tampoco se entiende el cambio de postura (y de bando) de su nuevo presidente, salvo por esa cuestión económica.

 

La negativa, junto con el hecho de que dos provincias delegaran el voto en Burgos cuando hace no tanto confiaron en el criterio de Aparicio, y la abstención de una de las sectoriales con voto disgustó al actual presidente, hasta el punto que ha amagado con la dimisión: si no se recupera la senda del consenso en las medidas que hay que tomar para salvar Cecale, Aparicio ha anunciado que lo deja. La fecha de referencia es el próximo día 19 de diciembre.

 

Ahora el plan de viabilidad está aprobado, pero habrá que ver si la oposición de las tres provincias díscolas que le han salido a Aparicio de forma inesperada no condiciona lo que es, en esencia, una obligación: los 1,7 millones son deuda urgente necesaria para salvar Cecale. Ni más, ni menos. Y un escenario en el que tres provincias se negaran a aportar su parte dejaría coja una solución que es completa, o no será solución. Un embrollo que demuestra que, más de un año después de su marcha, la sombra de Terciado sigue siendo alargada, aunque ahora caiga sobre el que en su día fue considerado su delfín.

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