La gran depresión del CB Valladolid

Haritopoulos intenta defender a Thomas Kelati. ACB

El Club Baloncesto Valladolid cometió el error del 'nuevo rico' cuando es el más pobre. Pensaba que su dinámica positiva era suficiente para ganar al Murcia, y más tras llegar al descanso con suficiencia. Pero pasó de agarrarse a la Liga a desplomarse sin red.

Porque la derrota no fue un apagón como reflejan la mayoría de las crónicas generalistas, incluida la este periódico. Fue un resumen del caos deportivo de una temporada que tenía pinta de acabar más dignamente por el tono competitivo que estaba mostrando el equipo.

 

Es cierto. Si el CB Valladolid hubiera tenido esta plantilla desde su pretemporada, ahora estaríamos hablando de otra cosa. Algo parecido a luchar por la permanencia desde la competitividad y con la dignidad que lo hace el equipo ahora.

 

Pero no fue el día de Pozas, Armon Johnson, demasiado acelerado, o Lamont Mack, las últimas incorporaciones que han revitalizado a la plantilla. Tampoco el de Ricard Casas, bloqueado en el tercer y cuarto periodo cuando su equipo perdió la seña de identidad que le llevó a arrasar al Murcia en los dos primeros actos: la defensa marcó lo bueno y lo malo hasta llegar al fango de no poder salir. 

 

El entrenador ha pasado de condenar a Suka a redimirle y este sábado, Suka volvió a mostrar lo peor de su carácter. Como ya no se siente importante, hace daño. Y hace tiempo que debería estar fuera de la plantilla. Es incomprensible que Suka tenga minutos por delante de Vilhjamsson, muy justito de calidad, pero que al menos aporta una intensidad reconocible dentro de lo que puede dar. Pero el islandés está ya al nivel de Antonio Izquierdo, condenado a no jugar y convertido en jugador de entrenamientos.

 

Todo el cúmulo de errores aglutinado en los dos cuartos finales explotaron para sacar lo peor del CB Valladolid. El partido lo marcó la técnica que vio Omari Johnson al final del segundo cuarto. Como un pardillo, el jamaicano todavía tiene que enterarse en qué Liga juega, pero de lejos es el jugador más importante del equipo y de los que más margen tiene para progresar. Por eso, en esa política de planificación de cara a la próxima temporada, debería ser uno de los elegidos aunque en el club no acaban de despejar sus dudas mientras ya está en el objetivo de ojeadores y representantes. 

 

Una lástima esta derrota que podía haber dado al tramo final de la Liga otro aliciente para agarrarte a la posibilidad de ir sumando y soñar con intentar evitar la última plaza a costa del Manresa, por ejemplo, que también se encuentra en caída libre. 

 

Por lo menos, si extraemos algo positivo de todo esto es que jugadores como Pozas o Drenovac sí están en una línea ascendente y estos forman ya parte del patrimonio deportivo del CB Valladolid que, tras consumir esta temporada deportiva de compromiso, empieza enseguida la liga de los despachos

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